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sábado, 20 de febrero de 2016

El Palacio de las cuatro torres

En su momento ya hablamos del Palacio de Capitanía y los principales hechos históricos que allí sucedieron, pero en el solar que en 1904 se construyó el Palacio hubo un histórico edificio: el palacio de las cuatro torres, que también albergó milicias.
Entre 1884 y 1888 alojó un Regimiento de zapadores-minadores, posteriormente un batallón del Regimiento San Marcial hasta su abandono en 1898, fecha en que es devuelto al Ayuntamiento.

Foto de Cortés García de Quevedo, Juan Antonio, Fecha: 24/05/1894, AMBu, FC -1846

Foto de Cortés García de Quevedo, Juan Antonio, AMBu, FC -3201

Foto de Cortés García de Quevedo, Juan Antonio, AMBu, FC -3211

jueves, 22 de octubre de 2015

Consideraciones militares sobre Burgos en 1986

Revista Ejército nº555, Abril 1986
Consideraciones Militares sobre BURGOS CABECERA DE REGIÓN
FRANCISCO CASTRILLO MAZERES General de División

Como dice Amador de los Ríos, «Burgos es la ciudad de la Edad Media que más genuinamente personifica la Reconquista cristiana». En este hecho incuestionable, ha influido decisivamente su situación geográfica, que le concedió un gran valor ofensivo, capaz de lanzar hacia el Sur la energía foramontana y guerrera de cántabros, astures, godos, vascones y várdulos.
La orla cantábrica y el Sistema Ibérico constituyen excelentes líneas defensivas, pero Burgos, entre el Ebro y el Duero, es brecha, punto de obligado paso y cruce de caminos: de ahí su valor ofensivo. Dos importantes factores han condicionado la historia burgalesa: la posición de Burgos, portillo en el reborde montañoso de la meseta, que forma la Ibérica, y su situación en un estratégico cruce de caminos.

Con Sánchez Albornoz, «Castilla nace en una encrucijada de caminos». Estos caminos de Burgos están abiertos a la rosa de los vientos. Burgos busca sus «marismas» hacia el Norte, por Santander, y hacia el Sureste, por Valencia, siguiendo la Ibérica por la ruta del Cid. Es el camino Santander-Mediterráneo.
Girando desde Santander hacia el Este, encontramos las posibles líneas de invasión: desde Santoña o Bilbao por Villarcayo o Trespaderne; aguas abajo, desde Logroño por Santo Domingo de la Calzada; pero, en todo caso, Burgos es siempre paso obligado de las invasiones. Burgos hay que asegurarlo defendiéndose en la Cantábrica, pues los Obarenes sólo cubren unos cuantos pasos hacia Burgos, «llave de Castilla», como dice el general Híjar.
Burgos abre la entrada a la invasión de la meseta castellana, ya sea hacia el Sur, atravesando el Duero por Aranda, o hacia el Suroeste, para marchar sobre Valladolid. No hay que subrayar aquí la importancia de la ruta Sur, hacia el centro de la Península, nudo neurálgico de comunicaciones y sede principal del poder político de la nación.
La Reconquista desciende de Norte a Sur y su gran base de partida va ocupando situaciones sucesivas que la alejan de la gran ciudad castellana.
Tres siglos después de finalizada la Reconquista, en nuestra última contienda europea, la guerra de la Independencia, vuelve a destacar el carácter ofensivo de la posición de Burgos, en contraposición a Zaragoza, famosa por sus epopeyas defensivas.
Así, el emperador Napoleón, en su «Nota» de 30 de septiembre de 1808, dirigida a su hermano, el rey José, le dice: «La posición de Burgos es igualmente importante mantenerla, como ciudad de gran nombre y como centro de comunicaciones y de informaciones...
Cuando el enemigo está aún en Madrid, cuando se ignora dónde está el Ejército de Galicia, tomar, en vez de una posición dominante, ofensiva, honorable, como Burgos, una posición vergonzante, oscura, como Treviño, es como decir al enemigo: no tenéis nada que temer... En resumen, la posición de Burgos debe ser guardada... La posición de Burgos, mantenida con fuerza y de una manera ofensiva, amenaza a Palencia, Valladolid, Aranda, Madrid incluso. Burgos tiene una gran influencia en el mundo por su nombre; en Castilla, porque es su capital; en las comunicaciones, porque da una comunicación directa con Santander...;

En las «Notas concernientes a las medidas para asegurar la ruta de Madrid» que dicta Napoleón el 16 de abril de 1808, se dice al mariscal Bessieres que «los solos puntos en donde debe de haber franceses son Vitoria, Aranda, Burgos y Hernani».
Posteriormente, el 20 de enero de 1810, Napoleón vuelve a insistir en que es menester guardar esta línea de operaciones que hace cubrir con caballería, jalonando así la comunicación de Francia con la capital de España, de la que Burgos es bastión muy importante.
Como dice Juan Albarellos en sus «Efemérides Burgalesas»: «Los franceses fueron los primeros que en los tiempos modernos reconocieron la importancia que Burgos debe tener en toda división territorial, tanto militar como poiltica y administrativa. Al apoderarse de la ciudad, lo primero que hicieron fue reconstruir su antiguo y ya ruinoso castillo para convertirlo en plaza fuerte y establecer en la población una guarnición numerosa, así como un gran centro de abastecimiento para su ejército, con almacenes de víveres, municiones, vestuario y toda clase de pertrechos de guerra.))

Así, la importancia militar de Burgos, puesta de manifiesto de forma incuestionable en la Reconquista, queda largamente olvidada hasta que los franceses, en la guerra de la Independencia, saben captarla.
El gobierno de la nación española reconoce con retraso esta importancia, y así, en 1841, se designa a Burgos capital de una Comandancia General. Un decreto de Espartero, de 8 de septiembre de este año, establece en su artículo 4.°: ((Los distritos militares o capitanías generales serán catorce en la Península e Islas adyacentes, aumentándose una con las cuatro provincias de Burgos, Santander, Logroño y Soria.»

En el siguiente artículo del decreto se define a Burgos como cabecera del undécimo distrito. Navarra constituye el décimo y las provincias Vascongadas el duodécimo.
Pero hasta 1844 no se designa realmente Capitanía General al distrito. Juan Villalonga, mariscal de campo, es el primer capitán general. Es curiosamente Narváez quien firma el decreto de 3 de septiembre del año citado, titulando: «Capitanía General de Burgos», sin ambigüedad de denominación, a la creada por Espartero. No es cuestión política lo de Burgos: Espartero era progresista y liberal y Narváez, moderado, y ambos coincidieron en dar a Burgos una Capitanía General.
Bien es sabido que fue el rey Felipe V, por el Decreto de Nueva Planta, quien cambió la denominación de virreyes —en los antiguos reinos o territorios que los tenían por la de capitanes generales, con la excepción de Navarra que conserva el virrey. Desde ese Decreto de Nueva Planta, el capitán general es la máxima autoridad militar y de la administración. Es, asimismo, presidente nato de las audiencias.


El capitán general de Castilla la Vieja, preside en consecuencia la Cancillería o Audiencia de Valladolid. Pero en el siglo XVIII, pasa a Zamora la sede de esta Capitanía.
En 1833, con la reforma de Javier de Burgos, se separa la administración civil de la militar, apareciendo los subdelegados de fomento, que han de dar paso, más adelante, a los gobernadores civiles.
Surge la pregunta de por qué, precisamente en 1841, resurge la importancia militar de Burgos. Para dar respuesta a este interrogante, basta recordar que la guerra carlista, la primera, había finalizado recientemente, el 31 de agosto de 1839, con el abrazo de Vergara entre los generales Espartero y Maroto. Espartero había conocido bien el teatro de operaciones del Pirineo Occidental: durante la guerra había sido comandante general de Vizcaya y de las provincias Vascongadas, general en jefe y virrey de Navarra. Había tomado buena cuenta de todo y sabía de los peligros de permitir incursiones hacia la meseta. Y, en 1841, es precisamente Espartero el regente del reino.

Por otra parte, el famoso ((Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España»,  de Pascual Madoz (1846), refiriéndosea esta undécima región dice que ((forma la segunda línea de la frontera y, perdida la barrera del Pirineo es el único punto que la naturaleza designa para defender el centro de la monarquía y las provincias occidentales y meridionales.
Pero esta línea ha estado siempre desguarnecida de defensas; lo está en el día, y el invasor que supere las dificultades que el Pirineo le presenta y consiga batir el cuerpo de ejército defensor, obligándole a pasar el Ebro, camina hacia la corte de España, sin otros inconvenientes que los que la naturaleza del terreno le oponga. »
Burgos pierde su gran importancia militar tras la Reconquista cuando la expansión peninsular se dirige  hacia el Mediterráneo o el Atlántico, de cuyas corrientes quedaba alejada. Pero cuando aparece la amenaza pirenaica, en la guerra de la Independencia, Burgos recobra su importancia, lentamente reconocida.

Dura veinticinco años esta Capitanía General de Burgos. Un Real Decreto de 28 de marzo de 1866, siendo ministro de la Guerra Leopoldo O’Donnell, suprime el distrito militar de Burgos y lo engloba en la Capitanía General de Castilla la Vieja, cuyo capitán general tiene la residencia en Valladolid. En Burgos queda una división al mando de un mariscal de campo.
Resulta poco comprensible esta decisión de O’Donnell. Militarmente formado en la misma escuela de Espartero, lucha brillantemente a sus órdenes en las operaciones de Navarra y Guipúzcoa y es jefe de Estado Mayor General del Ejército del Norte, llamado por Espartero. De ideas liberales, Burgos le fue fiel en las convulsiones políticas de aquel entonces. La guarnición de Burgos le sigue, en favor de la reina María Crisma, en 1841.
Pero Burgos renace como el Ave Fénix. Un decreto de Amadeo de Saboya, de 22 de marzo de 1872, establece la Capitanía General de Burgos.

Si cotejamos estas decisiones relativas a la Capitanía General de Burgos con las fechas de las guerras carlistas, encontraremos que se restablece aquélla a fin de la Primera (1833-1840) y a principios de la Tercera (1872-1874). Pero ya en la Segunda hubo necesidad de llenar el vacío de Burgos con la creación allí de un importante centro logístico con la misión de suministrar abastecimientos y artillería, indispensables para la alimentación de la lucha. La supresión de la Capitanía General había causado importantes problemas operativos y logísticos que hubo que subsanar.
Como se ha descrito, después de Napoleón, Espartero, Narváez y don Amadeo supieron captar la importancia de Burgos y la hicieron capital de una reducida región militar, desgajada de la de Castilla la Vieja, con sólo cuatro provincias, Burgos, Santander, Logroño y Soria.

Pero es doña Maria Cristina durante su regencia (1885-1902) la que promulga un decreto «en nombre de su Augusto hijo el Rey Don Alfonso XIII», en fecha 22 de marzo de 1893, que organiza las tropas de la Península en cuerpos de ejército que se sitúan en cada una de las siete Regiones Militares en que divide al territorio, reduciendo el número de ellas, teniendo además en cuenta el mal estado de la hacienda pública. Al igual que el actual Plan Meta, el citado decreto responde a una concepción operativa frente a la meramente territorial.
La VI Región de las entonces creadas lleva la denominación de «Burgos, Navarra y Vascongadas» y comprende las provincias de Navarra, Alava, Guipúzcoa, Vizcaya, Santander, Burgos y Logroño, coincidiendo exactamente con la VI Región Militar en la actualidad.
Aplazada la aplicación del decreto reseñado, otro Real Decreto de 29 de agosto de 1893, dado en San Sebastián, repite la organización citada, añadiendo como anexo un Informe de la Junta Consultiva de Guerra, de la que entresacamos los párrafos de mayor interés, teniendo en cuenta que la Junta analizó quince proyectos diferentes antes de dar su solución.

Elimina el informe a Vitoria y Pamplona, como cabeceras de la Región, por su proximidad a la frontera francesa y considera  preferible a Burgos, que además es «punto de convergencia de todas las comunicaciones que hay a través del Ebro, desde Trespaderne a Logroflo, y está además íntimamente relacionada con las provincias de Palencia y Soria, siendo la destinada a cerrar el país al enemigo si adopta la línea de invasión por Castilla, que es la más probable, por ser la más corta, para llegar al centro de la monarquía».
«Burgos está además situada a retaguardia del Ebro y del desfiladero de Pancorbo, y un ejército extranjero no podría llegar hasta ella en tan breve tiempo que no diese lugar a la reconcentración de reservas y a recibir los auxilios que pudieran facilitar otras regiones.»
Concluye el informe diciendo que de lo expuesto resulta que Burgos debe ser la capital de la VI Región, siendo Vitoria muy importante como posición avanzada, donde siempre debe existir un considerable núcleo de fuerzas, así como en Pamplona.

En 1899, al año siguiente de los desastres de Cuba y Filipinas, un Real Decreto de la Reina Regente, de 31 de mayo, siendo ministro de la Guerra don Camilo G. de Polavieja, dispone en su artículo 28: «Se disuelven los actuales cuerpos de ejército, constituyendo sus cuarteles generales la plana mayor de la región en que se halle actualmente cada uno.» La Capitanía General del Norte, tiene su capital en Burgos. El cuerpo de ejército queda para organizarse en caso de guerra. Cabeceras de división son Pamplona, Vitoria y Bilbao.
Un Real Decreto, de 2 de noviembre de 1904, vuelve a los cuerpos de ejército. El Sexto Cuerpo tiene la Plana Mayor en Burgos, la 11ª División en Bilbao, la 12ª en Vitoria, la Tercera Brigada de Caballería en Burgos, y el 5º Regimiento Mixto de Ingenieros en San Sebastián. Pero sigue existiendo además la VI Región con las provincias de Burgos, Alava, Guipúzcoa, Vizcaya, Santander, Palencia y Soria. Logroño se ha incorporado a la V Región y, en cambio, aparece Soria como en la actual reestructuración.
En resumen, durante este periodo (regencia de María Cristina, primeros años de Alfonso XIII), Burgos consolida y acrecienta su importancia, incorporando Navarra y las Vascongadas.

El desastre del 98 había llevado a la reducción y a la supresión de los cuerpos de ejército, restablecidos en 1904. Tres años más tarde, con un Real Decreto, de 17 de enero de 1907, siendo ministro de la Guerra don Valeriano Weyler, se vuelve a la denominación clásica de Regiones Militares mandadas por capitanes generales. La VI Región Mutar está entonces integrada por Burgos, Alava, Guipúzcoa, Vizcaya, Santander y Palencia.
Por está disposición, la Región ha perdido Soria, que pasa a la V Región. Esta organización se mantiene hasta la Segunda República, durante el mando de catorce capitanes generales. En la exposición de motivos de este decreto se afirma que la denominación de capitán general está consagrada por la tradición y es la que mejor se adapta a las funciones y jurisdicción que ejerce y a los elementos de que dispone.
Poco después de instaurada la República, un Decreto de 16 de junio de 1931, suprime las ocho Regiones Militares que abarcaban el territorio peninsular y los dos distritos insulares de Baleares y Canarias, así como el cargo de Capitán General de Región.
Otro decreto de la misma fecha suprime además la dignidad de capitán general del Ejército y la categoría de teniente general.
En consecuencia, se establece en la 4ª Región la cabecera de una división orgánica, la 6ª Región. Se justifica la disposición en el hecho —a juicio de sus redactores— de que los capitanes generales eran aún cierta sombra de los virreyes, siendo las únicas autoridades que ejercían un mando interprovincial, y que intervenían además en cuestiones de índole social y política.

Estalla la guerra del 36 y, al año siguiente, un Decreto de 31 de octubre dispone que, nuevamente, las provincias que comprendían la demarcación territorial de la Sexta División Orgánica constituyan en lo sucesivo la VI Región. Otro Decreto, de 5 de abril de 1940, dispone que «en lo sucesivo, las actuales Regiones Militares y las Comandancias Generales de Baleares y Canarias se denominarán Capitanías Generales)) y que «los generales jefes de las Regiones... tomarán el título de capitanes generales de las mismas». En la exposición de motivos de este lacónico decreto se afirma que no se pueden desconocer ni las realidades del momento ni las enseñanzas del pasado. Que no se trata de desandar el camino, sino de devolver su denominación a las cabeceras de Región.
Finalmente, una reciente Orden de 9 de octubre del año pasado (1985) publica un acuerdo del Consejo de Ministros, de igual fecha, por el que se organiza la V Región Militar, Región Militar Pirenaica Occidental, que incorpora Soria.

En resumen, el hecho de que Burgos sea cabecera de Región, se denomine como se denomine, no es una concesión política ni fruto de un equilibrio regional. Es sencillamente la consecuencia natural, militarmente considerada, de su situación geográfica. Burgos es encrucijada de caminos, posición ofensiva. Pero también portillo en el reborde montañero de la meseta que forma la Ibérica, segunda línea de frontera.
Burgos fue la personificación de la Reconquista. Lanzó hacia el Sur la energía foramontana y guerrera de los hombres del Norte de Hispania. Decae por excéntrica cuando las gestas mediterránea y atlántica.
Renace su importancia en la guerra de la Independencia y en las guerras carlistas y se acrecienta su valor en los tiempos actuales como consecuencia de su situación estratégica, en el marco de la consideración de los modernos medios de combate.

BIBLIOGRAFIA

- Gaceta de Madrid y Diarios Oficiales del Ministerio de la Guerra, Ejército y Defensa.
- Díaz de Villegas, José .«Nueva Geografía Militar de España», Madrid, 1952.
- Espina, Antonio. «Espartero». Ed. Gran Capitán. Madrid, 1949.
- Lafuente, Modesto. «Historia General de España,. Ed. Muntaner y Simón. Barcelona, 1877.
- Madoz, Pascual «Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España; 1846.
- Melgar, Francisco «.O’Donnell; Ed. Gran Capitán. Madrid, 1946.
- Prados López, José Manuel. «Narváez». Ed. Compañía Bibliográfica Española S.A. Madrid, 1952.
- Sánchez Albornoz, Claudio. «España, un enigma histórico». E. Edhasa. Barcelona, 1976.

Enlace Artículo "Capitanía General de Burgos"

lunes, 9 de noviembre de 2009

CAPITANIA GENERAL 1841-1996



El edificio de Capitanía General se encuentra en la céntrica plaza de Alonso Martínez.
Antes de su ubicación en este lugar, la Comandancia General, establecida en la ciudad desde 1833, ocupó casas particulares como la Casa del Cordón o la casa de Íñigo Angulo



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Casa del Cordón, 1865, Foto J. Laurent

Asalto a la Casa del Cordón 1872 (3ª Guerra Carlista), London News

Portada de la Casa del Cordón o del Palacio de los Condestables de Castilla.
Año 1878. Autor: Jean Laurent

Casa del Cordón, 1880, The Patrick Montgomery Collection


Palacio de los Condestables o Casa del Cordón.
Año 1884. Editor: Daniel Cortezo

 Casa del Cordón, principios s.XX

Capitanía General en la Casa de Angulo en C/ Calera.
Foto Vadillo, Archivo Burgos, FO -2758

Casa de Iñigo Angulo, situada en el número 27 de la calle Calera contigua a la Casa-Palacio de los Miranda y del mismo siglo (XVI) y estilo. Aquí se encontraba hasta hace unas décadas el Colegio de las Madres Concepcionistas, exactamente entre 1935 y 1978.

Finalmente se decidió levantar el edificio en el antiguo solar del Palacio de las Cuatro Torres, propiedad de la familia Brizuela, marqueses de Castrofuerte.

Dicho edificio fue demolido y el arquitecto Saturnino Martínez Ruiz proyectó la actual construcción, cuya ejecución duró tres años (1904-1907).

Fotografía hacia 1907 recién terminada la construcción
Colección Galafel, AMBu, FO -28560

Este edificio tuvo un papel trascendental durante la Guerra Civil, ya que desde aquí se emitió el último parte de guerra que supuso el fin de la contienda.

La Capitanía General es un edificio de inspiración neogótica, adecuado al gusto de la época y a los nuevos materiales constructivos que en su estructura se emplearon. Está rematado por almenas, que indican su carácter militar. En la fachada principal destaca el cuerpo central, precedido de una escalinata, con cinco puertas flanqueadas por columnas pareadas, que sostienen una balconada, sobre la que se sitúan los escudos de España y de la ciudad de Burgos. El interior se organiza en torno a un patio central. Destaca la escalera y el denominado Salón del Trono, decorados con motivos típicos del eclecticismo.

La Capitanía General de Burgos, creada en 1841. En 1866 se suprimió la Capitanía General de Burgos, y el Gobierno Militar pasó a encuadrarse en la Capitanía General de Castilla la Vieja, donde permaneció hasta 1872, fecha en que se restauró la Capitanía General de Burgos con los Gobiernos Militares de Burgos, Logroño, Santander y Soria. Un Real Decreto de 22 de marzo de 1893 estableció la división militar del territorio de la Península en 7 Regiones Militares; la Sexta Región Militar agrupaba a Burgos, Navarra ,Logroño y Vascongadas.

— V Región Militar o Región Militar Pirenaica Occidental, con Capitanía General en Burgos (País Vasco, Navarra, Cantabria, La Rioja, Burgos y Soria). La División de Montaña Navarra es la unidad más importante en la región.

1841-1845 UNDECIMO DISTRITO
1846-1866 CAP. GENERAL DE BURGOS
1867-1871 DIVISION MILITAR DE BURGOS
1872-1892 CAP. GENERAL DE BURGOS
1893-1906 6º CUERPO DE EJERCITO
1908-1931 CAP.GENERAL DE LA 6ªREG.
1932-1936 6ª DIV.ORGANICA
1937-1940 6ªREG.MILITAR
1940-1985 CAP.GENERAL DE LA 6ª REG. MILITAR
1985-1997 5ªREG.MILITAR PIRENAICA OCCIDENTAL


12 DE ENERO DE 2010
UN NUEVO HECHO EN EL PALACIO


Burgos, ciudad donde el dictador formó en 1938 su primer gobierno, donde constituyó una junta de defensa nacional y desde la que pronunció el famoso “Españoles, la guerra ha terminado” va perdiendo poco a poco todo recuerdo franquista.

En aplicación de la Ley de Memoria Histórica, aprobada a finales de 2007, se han retirado de Capitanía las dos placas que, desde hace más de 70 años, presidían la fachada principal del palacio y recordaban a los generales Emilio Mola y a Francisco Franco.

En su fachada unas inscripciones contenian el siguiente texto: " En este Palacio el 1 de Octubre de 1.036 recibió el Excmo. Sr. D. Francisco Franco Bahamonde nombrado Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos nacionales los poderes y suprema autoridad de la nación, que le entregó ante el pueblo de Burgos y delegaciones de la España liberada el Excmo. Sr. General D. Miguel Cabanellas, Presidente de la junta de Defensa Nacional representante del patriótico Alzamiento de 18 de Julio de aquel año. " Y otra inscripción reza así: " En este Palacio cuna del glorioso Alzamiento Nacional residió durante los heroicos días de su comienzo el ilustre General y bienhechor de la Patria excmo. Sr. don Emilio Mola Vidal desde aquí dirigió las primeras operaciones que culminaron en la brillante campaña de Vizcaya durante la cual encontró honrosa muerte por Dios y por España el día 3 de Junio de 1.937 al lograrse su magno empeño de liberación de todo el norte hispano el pueblo de Burgos rinde a este heroico y ejemplar soldado de España su mas ferviente homenaje 21 de Octubre de 1.937. II Año Triunfal. "







Antiguas fotografías de Capitanía y Actos castrenses




Colección Galafel, AMBu, FO -28555

Colección Galafel, AMBu, FO -28556

Colección Galafel, AMBu, FO -28557

Colección Galafel, AMBu, FO -28558

Colección Galafel, AMBu, FO -28559

1907, Colección Galafel, AMBu, FO -28561


1910 Alfonso Vadillo

1907 Foto Vadillo, AMBu, Fo-1184

Vista posterior del edificio de Capitania. 1928, Archivo Fotográfico Telefónica

Otra vista posterior del edificio de Capitanía, AMBu

 Vista posterior de Capitanía. Foto Fede

 Lamina de la fachada principal en la plaza de Alonso Martínez
Escala 1 por 50, 29 de julio de 1903, firmado por el Arquitecto municipal Saturnino Martínez Ruiz

Emplazamiento General del Palacio de Capitanía en relación al antiguo Palacio de las Cuatro torres, Burgos 14 de noviembre de 1903