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martes, 26 de julio de 2016

Cuartel de Santa Bárbara

En 1954 se dicta que parte del terreno destinado a Parques y talleres de la Academia de Ingenieros, se tiene que dedicar a Parque de Artillería, por lo que los 50.000 m2 más al norte, pasan a convertirse en el Cuartel de Santa Bárbara. 
Este cuartel sustituyó en 1957 al de San Ildefonso que ya había sido absorbido por la expansión urbana. Finalmente este solar, pasa en 1995 a formar parte del convenio realizado entre Defensa y el Ayuntamiento, generando numerosas discrepancias y noticias, que todavía hoy no se han solucionado. A pesar del convenio para su venta, continuó su uso militar hasta 2002.

Entrada principal al Parque y Maestranza de Artillería, por la calle Santa Barbara.

Entrada principal al Parque de Artillería, por la calle Santa Barbara.

De 1959 a 1962 acogió la Escuela de aprendices, y los años posteriores funcionó como Escuela de Formación profesional de Ejercito. El Parque de Artillería desaparece como unidad en 1986, debido a las reorganizaciones logísticas de Ejercito, pasando a ser el Grupo de Municionamiento III/51. Formando parte de la recién creada Agrupación de Apoyo Logístico nº51 (AALOG 51), según la reestructuración prevista en el Plan META. Este Grupo tenía su Plana Mayor en el Acuartelamiento Santa Bárbara y tenia bajo su control las Baterías de Municionamiento de Ibeas de Juarros, Orbaneja de Ríopico, Hontoria y Zaballa. 
En 1998, cambia de denominación a Unidad de Mantenimiento dependiente de la Unidad de Apoyo Logístico LI (UALOL LI).

Fachada principal del parque del cuartel de Santa Bárbara

Fotografía aérea de 1968, donde en rojo podemos identificar el perímetro del antiguo Parque de artillería. Foto Fede, Memoria gráfica de Burgos Tomo II.

Vista del edificio de mando en la parte inferior izquierda de la imagen, 1975. Foto Fede.


Vista del cuartel en la parte inferior de la fotografía.

Vista del cuartel en el centro de la imagen.

Fotografía aérea del cuartel. Archivo Diario de Burgos












Sobre este cuartel la bibliografía que mejor lo trata es:
ARACAMA TORRES, Juan J.; SANCHEZ-MORENO DEL MORAL, Fernando: Burgos, su Parque y Maestranza de Artillería. Ayuntamiento de Burgos, Burgos, 1989

sábado, 14 de mayo de 2016

Los detalles del viejo Cuartel de Artillería

En su momento ya vimos a través de su entrada correspondiente, la ubicación y diversas imágenes del cuartel Fernán González, que alojó durante gran parte del pasado siglo, a la guarnición artillera de Burgos.
En esta ocasión os muestro unas interesantes láminas, extraídas del Memorial de Ingenieros del Ejercito de 1897, en las que Julio Báilo acompaña el trabajo "Apuntes sobre acuartelamiento, sugeridos por el proyecto y construcción del cuartel de Fernán González".

La lámina I da a conocer la situación de todos los edificios y su destino.

Las cubiertas. son todas de hierro, construidas en Altos Hornos, y la más importante es la correspondiente al picadero, que tiene luz de 20 metros. Se acompaña la disposición y diagrama de sus cerchas en la lámina II.
En esta lámina ademas se muestra la disposición del pararrayos del picadero. El árbol soporte es de tubo; la barra, con puntas múltiples; la longitud, 5 metros; es de aislamiento absoluto y coste reducido (300 pesetas colocado, siendo el pozo cuenta de la Comandancia). Funcionan con excelente resultado los muchos que tiene colocados esta Comandancia, proporcionados por D. Juan Estévez, su constructor.

La maniobra para la elevación del pararrayos se efectuó por medio de una pluma, de la que da perfecta idea la lámina III.

Pesebres de fundición, de piedra natural o artificial, y pesebres de palastro. 

Vista de un dormitorio y de una cuadra

Corte y vista de un dormitorio para tropa.

Un concepto indispensable, sobre todo en climas tan duros como este, es la aplicación de la hidroterapia, por lo que se instaló una piscina. Es de granito artificial, con fondo en ligera pendiente al sumidero, que recógelas aguas en iguales condiciones y con el mismo destino que para el cuarto de aseo. El agua llega por el tubo que baja desde el cielo raso, permitiendo baño de impresión, de regadera y el lavado de pies. El desarrollo del anillo permite que se coloquen treinta hombres a la vez.

Vista exterior de un pabellón y lavabos par tropa.

Puerta principal del picadero y arquillas para ropa de los dormitorios

lunes, 7 de marzo de 2016

Campamento de Cubillo del Campo

En la localidad burgalesa de Cubillo del Campo, se creó un campamento militar. Los reclutas solían llegar a primeros de abril, y pertenecían a los Regimientos de artillería de la 6ª Región Militar (País Vasco, Navarra, Santander, Logroño y Burgos). Permanecían hasta mediados de junio, en que terminaba el periodo de instrucción, finalizando con un ejercicio en el campo de tiro de Villalta, o en la cercana localidad de Salas de los Infantes, regresando a los acuartelamientos respectivos.

Pieza Flak 75/36, habitual en la instrucción artillera 

Hacia 1946 llegaron los primeros militares en condiciones extraordinariamente desoladoras, poco a poco el campamento fue acomodándose a las necesidades y en sus mejores tiempos llegó a acoger a cinco mil soldados para su instrucción. En el año 1963 se trasladó a nuevo asentamiento y quedó vacío hasta que en 1976 volvió de nuevo a manos del pueblo.
Hoy en día, los terrenos que ocuparon el campamento, están destinados a granja avícola.


En el libro escrito por Jon Idigoras El hijo de Juanita Gerrikabeitia, aparece un interesante relato de los tiempos del campamento. Entre las anécdotas que narra, destaca las "incursiones" en los pueblos de alrededor.





sábado, 2 de febrero de 2013

El Castillo

En el Castillo de la Ciudad de Burgos,se ubicó su primer Parque de Artillería. Con más de 500 años de historia desde su ubicación inicial en cuando en 1424 el Rey Juan II de Castilla ordenó a Diego Fernández de León, a la sazón encargado de Artillería, acumulase toda clase de pertrechos y municiones en su interior, pues el arma de artillería se encontraba en pleno ascenso y era necesario buscar un lugar adecuado para el almacenamiento de los materiales.


A partir de este momento la historia de la Artillería burgalesa correrá pareja a la del Castillo puesto que éste se constituirá durante cuatro siglos en el más importante núcleo artillero del norte peninsular y uno de los principales de toda España.


En el año 1430, Juan II nombra alcaide del Castillo a Juan de Luxan a la par que ordena la compra de 500 quintales de pólvora para poder hacer frente a las necesidades armamentísticas en la contienda con Navarra.
Poco después se comenzaría también la fabricación de la pólvora y, a finales del siglo XV, se procedió a realizar fundición de piezas de artillería, aunque no llegó a alcanzar el renombre y auge de la fábrica de pólvora.
Fernando el Católico convierte la fortaleza, a principios del siglo XV, en una gran Maestranza donde se fabrica y recoge artillería, municiones y otros útiles artilleros.


En 1521, tras tomar Burgos parte por la causa comunera, el castillo sufrió ciertas modificaciones en su infraestructura y quedó reducido a una serie de grandes almacenes y depósitos de pertrechos, prestando servicio como fábrica de pólvora, depósito, Maestranza de Artillería y fundición de piezas de artillería.
Durante el reinado de Carlos I, por la mayor proximidad de Burgos a los campos de batalla, el Castillo se especializó en la reparación y almacenamiento de artillería procedente de Flandes.
Felipe II dio un mayor impulso, si cabe, a la fabricación de pólvora; concedió importantes sumas de dinero para la realización de obras que permitieron hacer cuartos en las torres del castillo para repartir la pólvora, y perfeccionar los molinos para confeccionarla, etc. La pólvora que se fabricó por aquel entonces se envió a Lisboa para su embarque en las naves que integrarían la ‘Escuadra Invencible’. Otros efectos, como arcabuces y morriones, almacenados en el Castillo el cual vivió por entonces una de sus más esplendorosas etapas como Parque y Maestranza, se mandaron a Santander y La Coruña que estaban sometidas permanentemente a asedios por parte de los ingleses.

 
Imagen del Castillo hacia 1927, Fuente: Ministerio de Cultura

En 1580 S.M. el Rey Felipe II ordena la creación de una nueva Escuela de Artillería en Burgos, que se establece en su Castillo, alcanzando fama señalada completándose así las diversas funciones artilleras de la Fortaleza (en 1542 funcionaba una Escuela de Artillería, en la calle San Juan, fundada por el Rey Carlos I, considerada la primera de España).
En septiembre de 1592 el Rey visita la ciudad disparándose salvas de honor, con artillería bajada del castillo, a las orillas del río Arlanzón.

 Xilografía de Burgos, Theatrum Urbium, año 1610 por Abraham Saur

El reinado de Felipe III supone el decaimiento del centro, pese a que continuará prestando servicios como depósito de armas, piezas y municiones. Sin embargo, cesa la fabricación de pólvora y la fortaleza es utilizada como prisión del Estado en el siglo venidero. Los polvoristas del castillo se repartieron entre el resto de las casas de munición y los carpinteros y demás obreros quedaron desocupados, trasladándose a Pamplona y a la villa santanderina de Liérganes todos los remanentes de salitre, azufre y parte de la pólvora guardada en los almacenes.
Hacia la mitad del siglo XVII se cierra una época de la historia del Castillo. Será hasta la guerra de la Independencia, cuando Napoleón redescubre la fortaleza como centro estratégico de importancia y lo utiliza para sí.

Transcurren cerca de dos siglos de silencio, sólo perturbados por un voraz incendio que destruye la fortaleza en 1736, que duró varios días y de cuya extinción el vecindario se desentendió totalmente. Las dimensiones del desastre aumentaron de año en año por la acción de los vecinos que se apropiaron de los materiales para realizar sus propias construcciones.

 

En la guerra de la Independencia, las jerarquías napoleónicas descubren las posibilidades que la fortaleza presenta para atacar y defender, ordenando la ejecución de una serie de obras defensivas para recomponer el alcázar, a la vez que se concentran fuerzas en él y se traen recursos y se convierte en un almacén central de provisiones y depósito de abastecimientos, aumentándose el número de trabajadores.
Tras varios asedios fallidos, el General Wellington va a tomar la fortaleza, no antes de que los franceses procedieran a su voladura el 13 de junio de 1813.


Probablemente el convento de San Ildefonso cubrió las necesidades de disponer de un lugar donde aparcar los materiales de artillería, así como de repararlos, desde el final de la guerra hasta 1823.

Detalle de la imagen de J. Laurent de 1870 

Como podemos observar en la imagen de 1870, uno de los últimos usos que tuvo el castillo, fue el de dar cobijo a una torre telegráfica. Esta pertenecía la linea Castilla, la cual entró en servicio en 1846. Constaba de 52 torres y unía Madrid con Irún.

Puerta de acceso al castillo a principios de siglo XX

 
Puerta de acceso al castillo a principios de siglo XXI

Hospital de la Concepción

El Hospital de la Concepción, fue creado por una fundación benéfica del mercader Diego de Bermuy. Su construcción data del siglo XVI, aunque su portada es del siglo XVII. Conocido también como Hospitalillo, se trata de un edificio renacentista de suntuosa fachada y amplio interior, que sirvió como posada de peregrinos desde su creación. En el año 1799 se instauró en él la Facultad de Medicina, que desapareció hacia el año 1817.


A nivel militar, el Hospital de la Concepción fue usado en los diversos conflictos de los últimos siglos, en la Guerra de la Independencia alojó tropas de caballería, en la primera Guerra Carlista se utilizó como Hospital militar, o en la Guerra Civil por la Legión Cóndor alemana. 
En los periodos entreguerras no perdió su interés militar, durante la Primera República en 1874, se expropio a la Cofradía que durante siglos lo ha mantenido, para alojar el Parque de Artillería y al Regimiento de artillería nº 63, que lo utilizó entre 1875 a 1882. 
Desde esta fecha se intentó convertir el antiguo hospital en un centro militar estable. Pero de la única adecuación que se tiene constancia, data del proyecto que se realizó en 1893 para acoger un escuadrón, de tal obra en el Archivo Municipal se conservan unos interesantes planos.

“El Capitán General solicita se le manifieste si el Ayuntamiento está dispuesto a ejecutar obras en el Hospital de Nuestra Señora de la Concepción para establecimiento de un escuadrón, según memoria y presupuestos que acompaña”. AMBu, Fecha 20/05/1893 Signatura 18 -1266




Miguel Espinosa

COLEGIO DE SAN NICOLAS

El antiguo colegio de San Nicolás es hoy el Instituto Cardenal López de Mendoza.

En el año 1823 el Capitán General de Burgos ordena el traslado de Almacenes de Depósitos de Artillería al Colegio San Nicolás, donde estuvo hasta 1840.

Fue fundado por los testamentarios del cardenal Iñigo López de Mendoza. En 1537 comenzó la edificación, que duró hasta el año 1579. En la construcción intervino el cantero cántabro Pedro de Resines, ayudado por los maestros Juan de Aras, Miguel de Osma y Juan de la Fuente.
En el siglo XVI, el Concejo de la Ciudad pensó que este edificio podría convertirse en la sede de la Universidad de Burgos, proyecto que no llegó a cuajar. A lo largo de su historia, fue sede de estudios de Artes, Cánones y Teología. En el siglo XIX se instalaron en sus dependencias un hospital y un cuartel. Finalmente, en 1847, se dedicó a Instituto de Bachillerato, función que sigue desempeñando en la actualidad. A pesar de su compleja historia y los distintos usos a los que ha sido destinado, se conserva en muy buenas condiciones, siendo una de las más interesantes muestras de la arquitectura del Renacimiento burgalés.
En el exterior destaca la portada principal, tallada por el escultor Diego Guillén. Consta de un cuerpo inferior en el que se abre la puerta de acceso. Por encima se ubica una gran inscripción, con la historia de la fundación, y el escudo del fundador, sustentado por dos tenantes. En el remate, y sobre una ventana flanqueada por dos escudos que repiten las armas del cardenal, encontramos una hornacina con la escultura de San Nicolás.
El interior se organiza en torno a un patio de sencilla tracería. Una monumental escalera da acceso a la segunda planta. Se conserva la antigua capilla cubierta con bóvedas estrelladas.  En sus estancias conserva algunas obras artísticas, como la sillería de la capilla, procedente del antiguo monasterio de Vileña, algunas pinturas del siglo XVIII de Romualdo Pérez Camino, una magnífica Biblioteca del siglo XIX y un interesante laboratorio y museo de ciencias naturales

miércoles, 2 de febrero de 2011

Cuartel de San Ildefonso (1850-1958)

El convento Agustino de San Ildefonso, ubicado donde hoy comienza la avenida del Cid, pasó en 1839 a manos militares. Las anteriores poseedoras del convento elevaron hasta la Reina las peticiones de devolución, pero el Capitán General se opuso “por la absoluta carencia de edificios en esta Ciudad a donde se puedan trasladar las dependencias que hoy lo ocupan”.
Su principal función fue Parque de Artillería, habiendo acogido también en el siglo XIX oficinas militares del distrito. Su primer uso fue como depósito de artillería, pero la carestía de las instalaciones hizo que el Ayuntamiento tuviera que avivar los trámites con el Gobierno para lograr la definitiva instalación del Parque en Burgos. Esto se logra en el año 1840 en que se crea por Orden de S.M. de 7 de Abril, la Maestranza y 5º Departamento de Artillería.


 Nueva puerta de San Ildefonso. Año 1840. Fdo. Pedro Guinea

Las nuevas funciones que exigía el Parque de Artillería, provocan que en 1857 se derruya la iglesia, y se construyen nuevos barracones, pabellones y talleres; cambiando por completo la fisonomía del Antiguo convento. En 1893 se amplía el acuartelamiento con la adquisición de algunos solares colindantes con la calle San Juan. Durante la primera mitad de siglo XX, hubo varios proyectos para trasladar este cuartel pero no salieron adelante (antiguo penal, Villafría,…), permaneciendo hasta 1957 fecha en que es cerrado y trasladada la Maestranza de Artillería al nuevo cuartel de Santa Bárbara. El solar que suponía un obstáculo para la expansión urbana pasó a manos del Ayuntamiento, tras la permuta de los 9.224 metros cuadrados de San Ildefonso por 70.617 metros cuadrados en la zona del “Dos de Mayo”, siendo firmada el 7 de diciembre de 1957.

Foto de 1951, Foto Fede, Memoria gráfica de Burgos Tomo I 

Entrada al cuartel de San Ildefonso en el arranque de la actual Avenida del cid años 40 (Foto Fede)

Antiguo Parque de Artillería (Foto Fede)

Vista desde el edificio Feygon de la antigua Maestranza en proceso de derribo, quedando todavía la muralla. aprox. 1960 (Foto Fede) 

Otra vista del Parque de artillería y de la antigua muralla, 
(Foto Fede, Archivo Municipal Burgos) Aprox.1960

El parque de artillería sucumbe a la aparición de los grandes bloques (Foto Fede) aprox.1962

Interesante fotografía donde se aprecia el cuartel y en sus alrededores hay mercado (Fondo Villafranca)

Imagen del interesante libro: Burgos, su Parque y Maestranza de Artillería de ARACAMA TORRES, Juan J. y SANCHEZ-MORENO DEL MORAL, Fernando (Ayuntamiento de Burgos, Burgos, 1989)

Barracones del cuartel en primer termino 1958

Vista de los barracones del Parque de artillería junto al comienzo de la construcción del edificio Feigon y la vieja plaza de toros. 1958 (la plaza se derribarría en 1967)
Foto Fede, Memoria gráfica de Burgos Tomo I 

Entrada al cuartel (Fuente: http://www.fotosantiguasdeburgos.com/tienda/ ) F. Villafranca

Posición del viejo cuartel en el plano de Coello de 1868

Plano del Parque de Artillería con el terreno de su huerta 1877
(Archivo General Militar de Segovia. Carpeta 29, Plano 263)

Plano general del Parque de artillería 1899 
(Archivo General Militar de Segovia. Carpeta 29, Plano 264)


Miguel Espinosa