lunes, 14 de septiembre de 2015

Interesante publicación sobre el edificio de Capitanía y su entorno

En alguna entrada anterior he hecho mención a alguna publicación interesante para conocer más sobre los viejos cuarteles burgaleses, pero en esta ocasión quiero recomendar una obra nueva.

BURGOS Dos calles entre dos plazas de Rafael Yzquierdo Perrín editado por Afronta Editorial.
En esta interesante y entretenida obra, el autor nos da a conocer los locales más emblemáticos que concurren entre la Catedral y el Palacio de Capitanía. 



domingo, 13 de septiembre de 2015

Los locales civiles al servicio de los militares en 1939

Palacio de la Isla
Residencia y Cuartel General de Franco

Casa del Cordón
Vicepresidencia del Gobierno y Ministerio del Exterior

Ayuntamiento
Ministerio de Agricultura

Palacio de la Audiencia
Ministerio de Hacienda y Prensa; Tribunal de Resp. Políticas

Seminario San Jerónimo 
Legión Cóndor; Cuartel de Milicias

Hotel Maria Isabel, Plaza Castilla, Burgos
Legión Condor

Seminario San José
Hospital Militar

Salón de Recreo
Ministerio del Ejercito.

Teatro Principal
Junta de Subsidio al Combatiente

Diputación
Ministerio del Interior, Comisaria y Gobierno Civil

Edificio del Casino
Ayuntamiento; Junta de Abastos; Jefatura de Beneficiencia

Edificios del Espolón
Sedes de FET y de las JONS; Hogar del Herido

Convento de las Salesas
Oficinas del Cuartel General y Oficina de la Gestapo

Correos y Telégrafos
Jefatura de Transmisiones del Cuartel General del Generalísimo

lunes, 13 de julio de 2015

El recuerdo de la Milicia Aérea Universitaria


La MAU vuelve a Burgos
H.J. / Burgos - domingo, 12 de julio de 2015

Hay que imaginarse aquellos veranos de los años 60, cuando Burgos era todavía una pequeña ciudad cuya industria estaba en pleno desembarque de la mano del Polo recién concedido. Cada tarde sonaba un toque de corneta en los cuarteles de Villafría y tras él comenzaba una procesión de decenas de jóvenes apuestos, vestidos con el llamativo azul del Ejército del Aire, que asaltaban los bares más populares del centro de la ciudad y los corazones de muchas jovencitas.
 
Cincuenta años después, la XVI promoción de las Milicias Aéreas Universitarias (MAU) que salió del viejo aeródromo en 1965 se volverá a reunir en la capital del Arlanzón para recordar viejos tiempos y celebrar los que para muchos fueron los mejores veranos de sus vidas. «Que se vayan preparando las niñas de 70 años», dice bromeando Khan-Mahomed Ali Prados, uno de los burgaleses que formó parte de aquella añada y que está siendo el principal promotor del reencuentro.
 
Su promoción conmemora la entrada a despachos el día 31 de agosto y poco después, el fin de semana del 18, 19 y 20 de septiembre, alrededor de un centenar de sus componentes (ya tienen 80 asistencias confirmadas, algunos con sus parejas) tienen previsto pasar unos días inolvidables cargados de nostalgia.

«La MAU es Burgos. Vivencias, recuerdos y entusiasmo, y por eso pensamos que teníamos que reunirnos aquí para nuestras bodas de oro», relata Prados que ahora vive en Madrid pero que ha viajado varias veces a Burgos para organizar los detalles con distintas instituciones. Ya celebraron las de plata en 1990 y ahora quieren que sea a lo grande.

La idea surgió en octubre del año pasado cuando tres promociones de la MAU se juntaron la celebración ‘oficial’ en la base aérea de Getafe, jura de bandera incluida. Allí se juntaron los «caballeros aspirantes» que eran los alumnos del primer curso (conocidos con el mote de «malditos») y los sargentos de segundo año, y empezaron a pensar en que este 2015 tenía que tener un significado especial.
 
Cuando pasaron por aquí sintieron que Burgos era «una ciudad que nos abría los brazos» y ahora quieren devolver ese cariño con un programa que incluye estancia en la Residencia de Oficiales del Dos de Mayo, una visita a lo que fueron sus dormitorios y comedores que ahora acogen al Centro Europeo de Empresas e Innovación de Villafría, un recorrido por la torre de control (fuera de servicio y sustituida por la del nuevo aeropuerto) y hasta un guateque en el Casino con música de su época juvenil.

«Hemos tenido una gran acogida en todas las instancias y eso tenemos que agradecerlo», cuentan los promotores del evento. Sin duda fueron una promoción especial. No eran la de un número redondo, pero tuvieron la fortuna de ser amadrinados por la entonces princesa Sofía de Grecia. En efecto, en julio de 1965 una joven Sofía llegaba acompañada del príncipe Juan Carlos y ambos presidieron el acto castrense de la jura de bandera.

Pasó desapercibida.

En aquel entonces no estaba para nada asegurado que ambos fueran a convertirse en reyes de España, y de hecho la noticia casi pasó desapercibida en la prensa local de la época porque ese mismo día el ministro de Industria inauguraba cuatro de las primeras empresas del flamante polígono industrial de Gamonal.

Los que luego no pasaron desapercibidos fueron varios de los componentes de la XVI promoción. Relata Alí Prado que entre aquellas milicias universitarias podía encontrarse «a la élite de las familias españolas de la época» y algunos de aquellos jóvenes llegaron bien lejos. Entre ellos encontramos, como los más conocidos públicamente, al actual ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo; al Alto Comisionado de la Marca España, Carlos Espinosa de los Monteros; Gregorio Marañón, hijo del afamado médico; el periodista Miguel Ángel Aguilar; Francisco Javier Carrillo Montesinos, embajador y académico; o Alberto Alcocer, empresario.

Si acuden junto a sus compañeros al reencuentro en Burgos en el mes de septiembre podrán hartarse a contar ‘batallitas’ de aquellos jóvenes que supieron lo que era hacer guardia bajo un capote incluso en agosto y que pudieron cumplir con el servicio militar obligatorio sin dejar de estudiar. Entre 1947 y 1971, más de 4.000 oficiales y suboficiales de complemento del Ejército del Aire recibieron en la MAU su formación pero para los componentes de la XVI su promoción siempre será la más especial. Dentro de un par de meses seguro que lo demuestran.

Fuente: http://www.diariodeburgos.es/noticia/ZF9FCB1B3-08DE-A31C-F02CCE05C6689A6D/20150712/mau/vuelve/burgos

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Artículos recomendados

En esta entrada os recomiendo el interesante blog de historia de D. Fernando Pinto Cebrián, en el hay diversos artículos sobre la historia militar en Burgos, entre los que destaco:
El Regimiento de Infanteria San Marcial nº7
La importancia militar de Burgos
La Ciudad de Burgos y la Institución militar
Soldados burgaleses ilustres

lunes, 23 de junio de 2014

Noticia: Defensa recurre a inmobiliarias privadas para vender Artillería

El Ministerio de Defensa intenta otras vías para intentar deshacerse de las propiedades que ya no quiere. Si en otros tiempos fue capaz de hacer lucrativos negocios con la venta de solares y edificios en Burgos, ahora el momento inmobiliario se ha vuelto en su contra y le cuesta desprenderse de sus bienes porque nadie puja por ellos. Quizás por eso el antiguo Parque de Artillería, en la calle Severo Ochoa, aparece anunciado en al menos un par de portales de venta de activos inmobiliarios en internet. Se trata de Addmeet y OpenBex, y en ambos figura la puesta a disposición de los interesados sin un precio concreto (sale a subasta)de un enorme solar de casi 50.000 metros cuadrados.

En concreto, son 48.875 situados en las traseras del acuartelamiento Diego Porcelos, que contarán con esa misma edificabilidad y una ocupación de cerca de 20.000 metros cuadrados (aunque en OpenBex figura con 14.425).

El mismo anuncio lo tiene en su web el Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa (Invied), pero los portales privados ejercen de complemento para publicitarlo y fuentes del propio Ministerio aclaran que «no se trata de algo extraordinario». Tampoco es una novedad reciente, pues las últimas actualizaciones de los respectivos anuncios datan de mayo y julio de 2013.

Fue por aquellas fechas cuando se supo que Defensa vendería al mejor postor los viejos cuartel y talleres, y desde entonces no ha encontrado comprador. Tal y como figura en el anuncio del Invied, el terreno está calificado como suelo urbano no consolidado, con uso residencial en el que además habrá un 50% de viviendas de protección, para un total de 342 previstas. En uno de los anuncios de los portales privados se especifica que será compatible con algún uso comercial y que los inmuebles tendrán un máximo de 4 plantas.

En su día se habló de que el aprovechamiento residencial se repartiría entre ocho edificios distintos, y una noticia de la agencia Ical que citaba fuentes del Ministerio hablaba de obtener unos 300 euros por metro cuadrado, lo que reportaría unos ingresos de entre 13 y 15 millones de euros a las arcas públicas.

Aunque nunca se han hecho públicas las ofertas recibidas, si es que ha habido alguna, a Defensa le está resultando complicado encontrar un comprador que llegue con esas cantidades y el anuncio sigue vigente más de un año después.

Con la complicación de su venta se sigue demorando la esperada transformación urbanística del entorno, una actuación en la que los vecinos de Fátima-Juan XXIII y el parque de los Poetas pusieron muchas esperanzas en su momento, pues suponía una oportunidad de mejora para el entorno, la creación de un nuevo vial de salida de la calle Lavaderos hacia la avenida de Castilla yLeón y la eliminación, en definitiva, de un espacio perdido para los ciudadanos al que ahora nadie puede acceder.


Vaivenes de protección

Inicialmente Defensa iba a construir allí viviendas de precio libre siguiendo los ejemplos de los antiguos chalés de Aviación o el Dos de Mayo. Sin embargo, el entonces ministro de Defensa José Bono anunció durante una visita a Burgos que un porcentaje de los pisos que allí se levantaran sería para VPO, y posteriormente Carme Chacón extendió la protección a todas las viviendas.

Pero llegó el cambio de Gobierno, y de ciclo económico, y argumentando que la crisis obliga a mejorar las condiciones de venta el Ministerio de Defensa recortó las VPO hasta el 50%.

Con su oferta a subasta pública se da marcha atrás también en los planes iniciales de encargar la promoción de las viviendas a la Entidad Pública Empresarial de Suelo (Sepes), dependiente del Ministerio de Fomento. La firma del convenio con Defensa se daba por hecha en 2011, cuando incluso se fijó en 3 millones de euros el precio que Fomento iba a pagar a Defensa por el suelo, con la excusa de que Ley de Patrimonio no permite transferencias gratuitas de bienes entre organismos, aunque sean de la misma administración.

Ahora, y tras el agujero que la llamada ‘Operación Campamento’ (en Madrid) ha provocado al Sepes, el Invied trata de vender por su cuenta el viejo cuartel de Artillería.

H.J. / Diario de Burgos - lunes, 23 de junio de 2014

domingo, 15 de junio de 2014

Noticia: Edificios militares en desuso



El Ministerio de Defensa ha sacado a la venta la parcela ubicada en el número 120 de la calle Vitoria tras quedar desierto el proceso de subasta por ausencia de ofertas. El precio fijado para esta propiedad de 1.044 metros cuadrados es de 580.893 euros, lo que supone una rebaja del 15% con respecto al precio de salida en la subasta prevista para principios del mes de octubre y que finalmente no se celebró.

La gestión de la operación está en manos del Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa, organismo encargado del ambicioso plan de venta de propiedades en España pertenecientes a este Ministerio.

En el caso de la parcela ubicada en la Barriada Militar, que acogió a principios de los años 50 del pasado siglo la Academia Preparatoria Militar y posteriormente un cuartel general artillero y las oficinas Invifas, sale al mercado con la calificación de urbana.

En la parcela se ubica un edificio de dos plantas repartidas entre dos alas paralelas presidida por una torre y que cuenta con una superficie edificable de 650 metros cuadrados.

En la parte trasera del terreno que sale a la venta se encuentra una capilla castrense, hoy desacralizada, que ofrece una superficie edificable de 167 metros cuadrados.


Presidida por dos garitas de vigilancia y con una zona ajardinada, esta instalación militar lleva en desuso varios años.

Entre los interesados por su recuperación estuvo el artista y concejal Cristino Díez, quien pensó en este lugar para ubicar una galería de arte contemporáneo abierta a los artistas locales y cuyo mantenimiento se realizaría a través de la explotación de una cafetería y una tienda especializada en arte. El elevado precio de la subasta desanimó al artista.

La Universidad online Isabel I de Castilla también mostró su interés por el inmueble para ubicar allí su sede.

G. Arce / Burgos - jueves, 10 de octubre de 2013 Diario de Burgos

NUEVA SEDE DEL MUSEO MILITAR DE BURGOS


El Museo Militar de Burgos cuenta, desde el 17 de mayo de 2014, con una nueva sede en los locales del Palacio de la antigua Capitanía General.

El traslado del museo desde el Acuartelamiento "Diego Porcelos" a su nueva ubicación se realiza en virtud de un convenio de colaboración firmado entre el Ministerio de Defensa y el Ayuntamiento de Burgos en 2013.

Con él pretende acercar el museo a los burgaleses, mostrar a todos sus visitantes el Patrimonio Histórico y Militar en unas condiciones acordes con los nuevos criterios museísticos y facilitarles el acceso a un edificio emblemático de la ciudad.

El museo conserva multitud de recuerdos y objetos pertenecientes a antiguas unidades militares vinculadas con Burgos y su antigua Región Militar. En particular, una magnífica colección de banderas cargada de simbolismo e historia y otra de armas ligeras.


La nueva instalación cuenta con cinco espacios expositivos:

BURGOS, PLAZA MILITAR: a la entrada, un gran desfile militar en miniatura nos da la bienvenida y una maqueta nos muestra el valor y el esplendor del que hoy es sólo un lugar de esparcimiento ciudadano: el Castillo de Burgos.

LA VIDA MILITAR: en este espacio, uniformes, militaria, instrumentos científicos , material de transmisiones y de sanidad nos hablan de la evolución del Ejército y de la diversidad de la profesión militar a través del tiempo. Entre las piezas que se muestran destaca una máquina de cifrado ENIGMA que se ha incorporado para la ocasión a la colección permanente del museo.

EL EJÉRCITO EN BURGOS: hoy han desaparecido muchas Unidades y Cuarteles familiares para los burgaleses y que en otro tiempo formaban parte de la vida y la fisonomía de la ciudad, pero su recuerdo permanece en el museo a través de imágenes, objetos artísticos y enseñas. Entre ellos, un gran cofre, obra del orfebre local Maese Calvo, destinado a contener el Libro de Caídos del Regimiento San Marcial.

ACCIONES DE GUERRA: esta sección se dedica a los episodios históricos más recientes en los que han participado nuestros soldados a a la labor que hoy realiza nuestro Ejército. Temporalmente se muestran en ella cuatro piezas emblemáticas, lo que supone una buena ocasión para conocerlas: dos cuadros de Mariano Bertucci de temática africana, el sable del guerrillero Juan Martin "El Empecinado" y un dolmen perteneciente a Jerónimo Merino, "El Cura Merino", ambos destacados protagonistas de la Guerra de la Independencia.

SALA DE BANDERAS: Esta sala, la más cargada de simbolismo, permite descubrir la evolución de la Enseña Nacional a través de las Banderas y Estandartes que enarbolaron diferentes Unidades asentadas o vinculadas con Burgos.


En un futuro no muy lejano está prevista la ampliación del museo para así poder exponer su magnífica colección de armas ligeras, tanto individuales como colectivas.

El museo comienza esta nueva andadura con vocación de contribuir al mejor conocimiento del patrimonio histórico militar, una parte más de la vida en común de todos los españoles.



Horario:
DE MARTES A VIERNES DE 10:00 A 14:00 Y DE 17:00 A 20:00 HORAS Visitas guiadas concertadas
SÁBADOS DE 10:00 A 14:00 HORAS --------- LUNES, DOMINGOS Y FESTIVOS CERRADO

la ciudad de los cuarteles

Pasado y presente del Ejército
La ciudad de los cuarteles
H.J. - domingo, 27 de marzo de 2011 Diario de Burgos

Por las tardes el Espolón era un espacio militarizado. Apuestos soldados cortejaban a las muchachas más modestas y los mandos dedicaban sus esfuerzos a las damas de alta alcurnia. Entre las 7 y las 9, el centro de la ciudad, entonces de reducidas dimensiones, quedaba invadido por pelotones de jóvenes que estaban haciendo la mili en Burgos y que gastaban en bares y comercios el poco dinero que tenían.

A mediados de siglo, a caballo entre las décadas de los 50 y 60, la visión de uniformes por todas partes hizo bueno el tópico que adjudicaba a la Cabeza de Castilla la fama de ser una ciudad de curas y militares. Al toque de retreta, los reclutas regresaban corriendo a sus instalaciones so pena de ser sancionados si se retrasaban lo más mínimo, y la ciudad volvía a esperar hasta que al día siguiente regresara el espectáculo de aquellos vecinos temporales.

En Burgos y sus Cuarteles, de Miguel Merino Megido (Obra Social de Cajacírculo, 2002), se recoge la existencia simultánea de 16 cuarteles entre los años 1957 y 1963. Hay quien asegura que entre sus paredes convivieron entre 7.000 y 10.000 hombres, pero el general Merino calcula que el volumen real rondaba los 5.000. «Lo que pasa es que se les veía mucho, porque estaban en la propia ciudad, porque salían todos a la vez, porque iban uniformados y porque la población total era muy inferior a la de ahora», añade. Según el INE, el censo de Burgos por entonces rondaba las 75.000 personas. Más del 6% de los habitantes era, por tanto, militar.

Semejante volumen necesitaba de lugares donde dormir, comer, adiestrarse y esparcirse. Así que el ejército empleó cientos de hectáreas y condicionó decisivamente los barrios, las calles y las manzanas que hoy en día conocemos.

La estrecha relación de Burgos con el urbanismo militar comienza en el siglo XVIII, cuando tras un incendio devastador en el Castillo el rey Carlos III ordena levantar lugares para alojar tropas fuera del recinto amurallado. Surgiría así el primero de los cuarteles, el de Caballería de la calle Vitoria, que ocupaba el solar situado frente a la actual estatua del Cid, al otro lado del Teatro Principal, y llegaba hasta la calle Gran Teatro. El edificio desapareció en el año 1937, pero le siguieron muchas otros.

Imaginemos un paseo por el Burgos de 1960, el que muchas veces pudo dar el general Merino, comenzando en la propia plaza del Cid. A nuestra derecha estaría la "nueva" Caballería, en el solar que hoy acoge el Complejo de la Evolución Humana. Allí había 800 caballos. Cuentan que cuando salían a ejercitarse hacia Fuente Prior y el primer ejemplar llegaba a su destino, el último aún no había salido de San Pablo.

Pero no nos entretengamos con los equinos. Tomamos calle Vitoria arriba y veremos, a la izquierda, el cuartel Fernán González, en la zona de Regino Saiz de la Maza. Frente a él, el que llamaban Cuartelillo de Automovilismo y luego Infantería, en Villa Pilar. Y poco más arriba, donde ahora está hacienda, el cuartel Rodrigo Díaz de Vivar, con su espectacular tímpano triangular similar al de Fernán González que muchos años después sería trasladado a la base de Castrillo del Val.

Si volvemos a asomarnos a la orilla del río veremos nuevamente caballos en el cuartel de Sementales, en la Quinta, donde hasta hace unos días estaba el puente Gasset (rebautizado como el puente de la Evolución). Y en cuatro pasos más nos plantaremos en la plaza del Rey.

A partir de ahí comenzaba la Barriada Militar a la derecha en dirección norte, después el cuartel de Automóviles del 2 de Mayo junto a El Plantío, y frente a él la Ciudad Deportiva Militar y la Residencia de Oficiales. Al otro lado, a la izquierda, la afamada Academia de Ingenieros y, en sus traseras, Santa Bárbara completaba la cuadrícula militar. En total, dos kilómetros y medio de presencia continuada del ejército que quedaba rematada 4 kilómetros más arriba con las instalaciones del aeropuerto de Villafría, que pertenecía al Ejército del Aire. Teniendo en cuenta que aún no hemos hablado del Hospital Militar, la Sanidad Militar, Veterinaria, la Farmacia Militar o San Francisco, que quedaban al oeste de la ciudad, ningún burgalés o visitante de la época podía tener dudas de que aquella era una ciudad de cuarteles.

sábado, 2 de febrero de 2013

Cuartel "General Yagüe"

El Cuartel de sanidad "General Yagüe" funcionó de 1939 a 1993.


Pabellón inaugurado en 1944, Foto Fede, 1945

Pabellón general en vías de ser entregado, Foto Fede, 1945 

Edificio del pabellón de oficiales y suboficiales solteros (construido en 1945)
Foto Fede 1945

Vista aérea en 1965


El Castillo

En el Castillo de la Ciudad de Burgos,se ubicó su primer Parque de Artillería. Con más de 500 años de historia desde su ubicación inicial en cuando en 1424 el Rey Juan II de Castilla ordenó a Diego Fernández de León, a la sazón encargado de Artillería, acumulase toda clase de pertrechos y municiones en su interior, pues el arma de artillería se encontraba en pleno ascenso y era necesario buscar un lugar adecuado para el almacenamiento de los materiales.


A partir de este momento la historia de la Artillería burgalesa correrá pareja a la del Castillo puesto que éste se constituirá durante cuatro siglos en el más importante núcleo artillero del norte peninsular y uno de los principales de toda España.


En el año 1430, Juan II nombra alcaide del Castillo a Juan de Luxan a la par que ordena la compra de 500 quintales de pólvora para poder hacer frente a las necesidades armamentísticas en la contienda con Navarra.
Poco después se comenzaría también la fabricación de la pólvora y, a finales del siglo XV, se procedió a realizar fundición de piezas de artillería, aunque no llegó a alcanzar el renombre y auge de la fábrica de pólvora.
Fernando el Católico convierte la fortaleza, a principios del siglo XV, en una gran Maestranza donde se fabrica y recoge artillería, municiones y otros útiles artilleros.


En 1521, tras tomar Burgos parte por la causa comunera, el castillo sufrió ciertas modificaciones en su infraestructura y quedó reducido a una serie de grandes almacenes y depósitos de pertrechos, prestando servicio como fábrica de pólvora, depósito, Maestranza de Artillería y fundición de piezas de artillería.
Durante el reinado de Carlos I, por la mayor proximidad de Burgos a los campos de batalla, el Castillo se especializó en la reparación y almacenamiento de artillería procedente de Flandes.
Felipe II dio un mayor impulso, si cabe, a la fabricación de pólvora; concedió importantes sumas de dinero para la realización de obras que permitieron hacer cuartos en las torres del castillo para repartir la pólvora, y perfeccionar los molinos para confeccionarla, etc. La pólvora que se fabricó por aquel entonces se envió a Lisboa para su embarque en las naves que integrarían la ‘Escuadra Invencible’. Otros efectos, como arcabuces y morriones, almacenados en el Castillo el cual vivió por entonces una de sus más esplendorosas etapas como Parque y Maestranza, se mandaron a Santander y La Coruña que estaban sometidas permanentemente a asedios por parte de los ingleses.

 
Imagen del Castillo hacia 1927, Fuente: Ministerio de Cultura

En 1580 S.M. el Rey Felipe II ordena la creación de una nueva Escuela de Artillería en Burgos, que se establece en su Castillo, alcanzando fama señalada completándose así las diversas funciones artilleras de la Fortaleza (en 1542 funcionaba una Escuela de Artillería, en la calle San Juan, fundada por el Rey Carlos I, considerada la primera de España).
En septiembre de 1592 el Rey visita la ciudad disparándose salvas de honor, con artillería bajada del castillo, a las orillas del río Arlanzón.

 Xilografía de Burgos, Theatrum Urbium, año 1610 por Abraham Saur

El reinado de Felipe III supone el decaimiento del centro, pese a que continuará prestando servicios como depósito de armas, piezas y municiones. Sin embargo, cesa la fabricación de pólvora y la fortaleza es utilizada como prisión del Estado en el siglo venidero. Los polvoristas del castillo se repartieron entre el resto de las casas de munición y los carpinteros y demás obreros quedaron desocupados, trasladándose a Pamplona y a la villa santanderina de Liérganes todos los remanentes de salitre, azufre y parte de la pólvora guardada en los almacenes.
Hacia la mitad del siglo XVII se cierra una época de la historia del Castillo. Será hasta la guerra de la Independencia, cuando Napoleón redescubre la fortaleza como centro estratégico de importancia y lo utiliza para sí.

Transcurren cerca de dos siglos de silencio, sólo perturbados por un voraz incendio que destruye la fortaleza en 1736, que duró varios días y de cuya extinción el vecindario se desentendió totalmente. Las dimensiones del desastre aumentaron de año en año por la acción de los vecinos que se apropiaron de los materiales para realizar sus propias construcciones.

 

En la guerra de la Independencia, las jerarquías napoleónicas descubren las posibilidades que la fortaleza presenta para atacar y defender, ordenando la ejecución de una serie de obras defensivas para recomponer el alcázar, a la vez que se concentran fuerzas en él y se traen recursos y se convierte en un almacén central de provisiones y depósito de abastecimientos, aumentándose el número de trabajadores.
Tras varios asedios fallidos, el General Wellington va a tomar la fortaleza, no antes de que los franceses procedieran a su voladura el 13 de junio de 1813.


Probablemente el convento de San Ildefonso cubrió las necesidades de disponer de un lugar donde aparcar los materiales de artillería, así como de repararlos, desde el final de la guerra hasta 1823.

Detalle de la imagen de J. Laurent de 1870 

Como podemos observar en la imagen de 1870, uno de los últimos usos que tuvo el castillo, fue el de dar cobijo a una torre telegráfica. Esta pertenecía la linea Castilla, la cual entró en servicio en 1846. Constaba de 52 torres y unía Madrid con Irún.

Puerta de acceso al castillo a principios de siglo XX

 
Puerta de acceso al castillo a principios de siglo XXI