En esta entrada os recomiendo el interesante blog de historia de D. Fernando Pinto Cebrián, en el hay diversos artículos sobre la historia militar en Burgos, entre los que destaco:
El Regimiento de Infanteria San Marcial nº7
La importancia militar de Burgos
La Ciudad de Burgos y la Institución militar
Soldados burgaleses ilustres
miércoles, 24 de diciembre de 2014
lunes, 23 de junio de 2014
Noticia: Defensa recurre a inmobiliarias privadas para vender Artillería
El Ministerio de Defensa intenta otras vías para intentar deshacerse de las propiedades que ya no quiere. Si en otros tiempos fue capaz de hacer lucrativos negocios con la venta de solares y edificios en Burgos, ahora el momento inmobiliario se ha vuelto en su contra y le cuesta desprenderse de sus bienes porque nadie puja por ellos. Quizás por eso el antiguo Parque de Artillería, en la calle Severo Ochoa, aparece anunciado en al menos un par de portales de venta de activos inmobiliarios en internet. Se trata de Addmeet y OpenBex, y en ambos figura la puesta a disposición de los interesados sin un precio concreto (sale a subasta)de un enorme solar de casi 50.000 metros cuadrados.
En concreto, son 48.875 situados en las traseras del acuartelamiento Diego Porcelos, que contarán con esa misma edificabilidad y una ocupación de cerca de 20.000 metros cuadrados (aunque en OpenBex figura con 14.425).
El mismo anuncio lo tiene en su web el Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa (Invied), pero los portales privados ejercen de complemento para publicitarlo y fuentes del propio Ministerio aclaran que «no se trata de algo extraordinario». Tampoco es una novedad reciente, pues las últimas actualizaciones de los respectivos anuncios datan de mayo y julio de 2013.
Fue por aquellas fechas cuando se supo que Defensa vendería al mejor postor los viejos cuartel y talleres, y desde entonces no ha encontrado comprador. Tal y como figura en el anuncio del Invied, el terreno está calificado como suelo urbano no consolidado, con uso residencial en el que además habrá un 50% de viviendas de protección, para un total de 342 previstas. En uno de los anuncios de los portales privados se especifica que será compatible con algún uso comercial y que los inmuebles tendrán un máximo de 4 plantas.
En su día se habló de que el aprovechamiento residencial se repartiría entre ocho edificios distintos, y una noticia de la agencia Ical que citaba fuentes del Ministerio hablaba de obtener unos 300 euros por metro cuadrado, lo que reportaría unos ingresos de entre 13 y 15 millones de euros a las arcas públicas.
Aunque nunca se han hecho públicas las ofertas recibidas, si es que ha habido alguna, a Defensa le está resultando complicado encontrar un comprador que llegue con esas cantidades y el anuncio sigue vigente más de un año después.
Con la complicación de su venta se sigue demorando la esperada transformación urbanística del entorno, una actuación en la que los vecinos de Fátima-Juan XXIII y el parque de los Poetas pusieron muchas esperanzas en su momento, pues suponía una oportunidad de mejora para el entorno, la creación de un nuevo vial de salida de la calle Lavaderos hacia la avenida de Castilla yLeón y la eliminación, en definitiva, de un espacio perdido para los ciudadanos al que ahora nadie puede acceder.
Vaivenes de protección
Inicialmente Defensa iba a construir allí viviendas de precio libre siguiendo los ejemplos de los antiguos chalés de Aviación o el Dos de Mayo. Sin embargo, el entonces ministro de Defensa José Bono anunció durante una visita a Burgos que un porcentaje de los pisos que allí se levantaran sería para VPO, y posteriormente Carme Chacón extendió la protección a todas las viviendas.
Pero llegó el cambio de Gobierno, y de ciclo económico, y argumentando que la crisis obliga a mejorar las condiciones de venta el Ministerio de Defensa recortó las VPO hasta el 50%.
Con su oferta a subasta pública se da marcha atrás también en los planes iniciales de encargar la promoción de las viviendas a la Entidad Pública Empresarial de Suelo (Sepes), dependiente del Ministerio de Fomento. La firma del convenio con Defensa se daba por hecha en 2011, cuando incluso se fijó en 3 millones de euros el precio que Fomento iba a pagar a Defensa por el suelo, con la excusa de que Ley de Patrimonio no permite transferencias gratuitas de bienes entre organismos, aunque sean de la misma administración.
Ahora, y tras el agujero que la llamada ‘Operación Campamento’ (en Madrid) ha provocado al Sepes, el Invied trata de vender por su cuenta el viejo cuartel de Artillería.
H.J. / Diario de Burgos - lunes, 23 de junio de 2014
En concreto, son 48.875 situados en las traseras del acuartelamiento Diego Porcelos, que contarán con esa misma edificabilidad y una ocupación de cerca de 20.000 metros cuadrados (aunque en OpenBex figura con 14.425).
El mismo anuncio lo tiene en su web el Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa (Invied), pero los portales privados ejercen de complemento para publicitarlo y fuentes del propio Ministerio aclaran que «no se trata de algo extraordinario». Tampoco es una novedad reciente, pues las últimas actualizaciones de los respectivos anuncios datan de mayo y julio de 2013.
Fue por aquellas fechas cuando se supo que Defensa vendería al mejor postor los viejos cuartel y talleres, y desde entonces no ha encontrado comprador. Tal y como figura en el anuncio del Invied, el terreno está calificado como suelo urbano no consolidado, con uso residencial en el que además habrá un 50% de viviendas de protección, para un total de 342 previstas. En uno de los anuncios de los portales privados se especifica que será compatible con algún uso comercial y que los inmuebles tendrán un máximo de 4 plantas.
En su día se habló de que el aprovechamiento residencial se repartiría entre ocho edificios distintos, y una noticia de la agencia Ical que citaba fuentes del Ministerio hablaba de obtener unos 300 euros por metro cuadrado, lo que reportaría unos ingresos de entre 13 y 15 millones de euros a las arcas públicas.
Aunque nunca se han hecho públicas las ofertas recibidas, si es que ha habido alguna, a Defensa le está resultando complicado encontrar un comprador que llegue con esas cantidades y el anuncio sigue vigente más de un año después.
Con la complicación de su venta se sigue demorando la esperada transformación urbanística del entorno, una actuación en la que los vecinos de Fátima-Juan XXIII y el parque de los Poetas pusieron muchas esperanzas en su momento, pues suponía una oportunidad de mejora para el entorno, la creación de un nuevo vial de salida de la calle Lavaderos hacia la avenida de Castilla yLeón y la eliminación, en definitiva, de un espacio perdido para los ciudadanos al que ahora nadie puede acceder.
Vaivenes de protección
Inicialmente Defensa iba a construir allí viviendas de precio libre siguiendo los ejemplos de los antiguos chalés de Aviación o el Dos de Mayo. Sin embargo, el entonces ministro de Defensa José Bono anunció durante una visita a Burgos que un porcentaje de los pisos que allí se levantaran sería para VPO, y posteriormente Carme Chacón extendió la protección a todas las viviendas.
Pero llegó el cambio de Gobierno, y de ciclo económico, y argumentando que la crisis obliga a mejorar las condiciones de venta el Ministerio de Defensa recortó las VPO hasta el 50%.
Con su oferta a subasta pública se da marcha atrás también en los planes iniciales de encargar la promoción de las viviendas a la Entidad Pública Empresarial de Suelo (Sepes), dependiente del Ministerio de Fomento. La firma del convenio con Defensa se daba por hecha en 2011, cuando incluso se fijó en 3 millones de euros el precio que Fomento iba a pagar a Defensa por el suelo, con la excusa de que Ley de Patrimonio no permite transferencias gratuitas de bienes entre organismos, aunque sean de la misma administración.
Ahora, y tras el agujero que la llamada ‘Operación Campamento’ (en Madrid) ha provocado al Sepes, el Invied trata de vender por su cuenta el viejo cuartel de Artillería.
H.J. / Diario de Burgos - lunes, 23 de junio de 2014
domingo, 15 de junio de 2014
Noticia: Edificios militares en desuso
El Ministerio de Defensa ha sacado a la venta la parcela ubicada en el número 120 de la calle Vitoria tras quedar desierto el proceso de subasta por ausencia de ofertas. El precio fijado para esta propiedad de 1.044 metros cuadrados es de 580.893 euros, lo que supone una rebaja del 15% con respecto al precio de salida en la subasta prevista para principios del mes de octubre y que finalmente no se celebró.
La gestión de la operación está en manos del Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa, organismo encargado del ambicioso plan de venta de propiedades en España pertenecientes a este Ministerio.
En el caso de la parcela ubicada en la Barriada Militar, que acogió a principios de los años 50 del pasado siglo la Academia Preparatoria Militar y posteriormente un cuartel general artillero y las oficinas Invifas, sale al mercado con la calificación de urbana.
En la parcela se ubica un edificio de dos plantas repartidas entre dos alas paralelas presidida por una torre y que cuenta con una superficie edificable de 650 metros cuadrados.
En la parte trasera del terreno que sale a la venta se encuentra una capilla castrense, hoy desacralizada, que ofrece una superficie edificable de 167 metros cuadrados.
Presidida por dos garitas de vigilancia y con una zona ajardinada, esta instalación militar lleva en desuso varios años.
Entre los interesados por su recuperación estuvo el artista y concejal Cristino Díez, quien pensó en este lugar para ubicar una galería de arte contemporáneo abierta a los artistas locales y cuyo mantenimiento se realizaría a través de la explotación de una cafetería y una tienda especializada en arte. El elevado precio de la subasta desanimó al artista.
La Universidad online Isabel I de Castilla también mostró su interés por el inmueble para ubicar allí su sede.
G. Arce / Burgos - jueves, 10 de octubre de 2013 Diario de Burgos
NUEVA SEDE DEL MUSEO MILITAR DE BURGOS
El Museo Militar de Burgos cuenta, desde el 17 de mayo de 2014, con una nueva sede en los locales del Palacio de la antigua Capitanía General.
El traslado del museo desde el Acuartelamiento "Diego Porcelos" a su nueva ubicación se realiza en virtud de un convenio de colaboración firmado entre el Ministerio de Defensa y el Ayuntamiento de Burgos en 2013.
Con él pretende acercar el museo a los burgaleses, mostrar a todos sus visitantes el Patrimonio Histórico y Militar en unas condiciones acordes con los nuevos criterios museísticos y facilitarles el acceso a un edificio emblemático de la ciudad.
El museo conserva multitud de recuerdos y objetos pertenecientes a antiguas unidades militares vinculadas con Burgos y su antigua Región Militar. En particular, una magnífica colección de banderas cargada de simbolismo e historia y otra de armas ligeras.
La nueva instalación cuenta con cinco espacios expositivos:
BURGOS, PLAZA MILITAR: a la entrada, un gran desfile militar en miniatura nos da la bienvenida y una maqueta nos muestra el valor y el esplendor del que hoy es sólo un lugar de esparcimiento ciudadano: el Castillo de Burgos.
LA VIDA MILITAR: en este espacio, uniformes, militaria, instrumentos científicos , material de transmisiones y de sanidad nos hablan de la evolución del Ejército y de la diversidad de la profesión militar a través del tiempo. Entre las piezas que se muestran destaca una máquina de cifrado ENIGMA que se ha incorporado para la ocasión a la colección permanente del museo.
EL EJÉRCITO EN BURGOS: hoy han desaparecido muchas Unidades y Cuarteles familiares para los burgaleses y que en otro tiempo formaban parte de la vida y la fisonomía de la ciudad, pero su recuerdo permanece en el museo a través de imágenes, objetos artísticos y enseñas. Entre ellos, un gran cofre, obra del orfebre local Maese Calvo, destinado a contener el Libro de Caídos del Regimiento San Marcial.
ACCIONES DE GUERRA: esta sección se dedica a los episodios históricos más recientes en los que han participado nuestros soldados a a la labor que hoy realiza nuestro Ejército. Temporalmente se muestran en ella cuatro piezas emblemáticas, lo que supone una buena ocasión para conocerlas: dos cuadros de Mariano Bertucci de temática africana, el sable del guerrillero Juan Martin "El Empecinado" y un dolmen perteneciente a Jerónimo Merino, "El Cura Merino", ambos destacados protagonistas de la Guerra de la Independencia.
SALA DE BANDERAS: Esta sala, la más cargada de simbolismo, permite descubrir la evolución de la Enseña Nacional a través de las Banderas y Estandartes que enarbolaron diferentes Unidades asentadas o vinculadas con Burgos.
En un futuro no muy lejano está prevista la ampliación del museo para así poder exponer su magnífica colección de armas ligeras, tanto individuales como colectivas.
El museo comienza esta nueva andadura con vocación de contribuir al mejor conocimiento del patrimonio histórico militar, una parte más de la vida en común de todos los españoles.
DE MARTES A VIERNES DE 10:00 A 14:00 Y DE 17:00 A 20:00 HORAS Visitas guiadas concertadas
SÁBADOS DE 10:00 A 14:00 HORAS --------- LUNES, DOMINGOS Y FESTIVOS CERRADO
la ciudad de los cuarteles
Pasado y presente del Ejército
La ciudad de los cuarteles
H.J. - domingo, 27 de marzo de 2011 Diario de Burgos
Por las tardes el Espolón era un espacio militarizado. Apuestos soldados cortejaban a las muchachas más modestas y los mandos dedicaban sus esfuerzos a las damas de alta alcurnia. Entre las 7 y las 9, el centro de la ciudad, entonces de reducidas dimensiones, quedaba invadido por pelotones de jóvenes que estaban haciendo la mili en Burgos y que gastaban en bares y comercios el poco dinero que tenían.
A mediados de siglo, a caballo entre las décadas de los 50 y 60, la visión de uniformes por todas partes hizo bueno el tópico que adjudicaba a la Cabeza de Castilla la fama de ser una ciudad de curas y militares. Al toque de retreta, los reclutas regresaban corriendo a sus instalaciones so pena de ser sancionados si se retrasaban lo más mínimo, y la ciudad volvía a esperar hasta que al día siguiente regresara el espectáculo de aquellos vecinos temporales.
En Burgos y sus Cuarteles, de Miguel Merino Megido (Obra Social de Cajacírculo, 2002), se recoge la existencia simultánea de 16 cuarteles entre los años 1957 y 1963. Hay quien asegura que entre sus paredes convivieron entre 7.000 y 10.000 hombres, pero el general Merino calcula que el volumen real rondaba los 5.000. «Lo que pasa es que se les veía mucho, porque estaban en la propia ciudad, porque salían todos a la vez, porque iban uniformados y porque la población total era muy inferior a la de ahora», añade. Según el INE, el censo de Burgos por entonces rondaba las 75.000 personas. Más del 6% de los habitantes era, por tanto, militar.
Semejante volumen necesitaba de lugares donde dormir, comer, adiestrarse y esparcirse. Así que el ejército empleó cientos de hectáreas y condicionó decisivamente los barrios, las calles y las manzanas que hoy en día conocemos.
La estrecha relación de Burgos con el urbanismo militar comienza en el siglo XVIII, cuando tras un incendio devastador en el Castillo el rey Carlos III ordena levantar lugares para alojar tropas fuera del recinto amurallado. Surgiría así el primero de los cuarteles, el de Caballería de la calle Vitoria, que ocupaba el solar situado frente a la actual estatua del Cid, al otro lado del Teatro Principal, y llegaba hasta la calle Gran Teatro. El edificio desapareció en el año 1937, pero le siguieron muchas otros.
Imaginemos un paseo por el Burgos de 1960, el que muchas veces pudo dar el general Merino, comenzando en la propia plaza del Cid. A nuestra derecha estaría la "nueva" Caballería, en el solar que hoy acoge el Complejo de la Evolución Humana. Allí había 800 caballos. Cuentan que cuando salían a ejercitarse hacia Fuente Prior y el primer ejemplar llegaba a su destino, el último aún no había salido de San Pablo.
Pero no nos entretengamos con los equinos. Tomamos calle Vitoria arriba y veremos, a la izquierda, el cuartel Fernán González, en la zona de Regino Saiz de la Maza. Frente a él, el que llamaban Cuartelillo de Automovilismo y luego Infantería, en Villa Pilar. Y poco más arriba, donde ahora está hacienda, el cuartel Rodrigo Díaz de Vivar, con su espectacular tímpano triangular similar al de Fernán González que muchos años después sería trasladado a la base de Castrillo del Val.
Si volvemos a asomarnos a la orilla del río veremos nuevamente caballos en el cuartel de Sementales, en la Quinta, donde hasta hace unos días estaba el puente Gasset (rebautizado como el puente de la Evolución). Y en cuatro pasos más nos plantaremos en la plaza del Rey.
A partir de ahí comenzaba la Barriada Militar a la derecha en dirección norte, después el cuartel de Automóviles del 2 de Mayo junto a El Plantío, y frente a él la Ciudad Deportiva Militar y la Residencia de Oficiales. Al otro lado, a la izquierda, la afamada Academia de Ingenieros y, en sus traseras, Santa Bárbara completaba la cuadrícula militar. En total, dos kilómetros y medio de presencia continuada del ejército que quedaba rematada 4 kilómetros más arriba con las instalaciones del aeropuerto de Villafría, que pertenecía al Ejército del Aire. Teniendo en cuenta que aún no hemos hablado del Hospital Militar, la Sanidad Militar, Veterinaria, la Farmacia Militar o San Francisco, que quedaban al oeste de la ciudad, ningún burgalés o visitante de la época podía tener dudas de que aquella era una ciudad de cuarteles.
La ciudad de los cuarteles
H.J. - domingo, 27 de marzo de 2011 Diario de Burgos
Por las tardes el Espolón era un espacio militarizado. Apuestos soldados cortejaban a las muchachas más modestas y los mandos dedicaban sus esfuerzos a las damas de alta alcurnia. Entre las 7 y las 9, el centro de la ciudad, entonces de reducidas dimensiones, quedaba invadido por pelotones de jóvenes que estaban haciendo la mili en Burgos y que gastaban en bares y comercios el poco dinero que tenían.
A mediados de siglo, a caballo entre las décadas de los 50 y 60, la visión de uniformes por todas partes hizo bueno el tópico que adjudicaba a la Cabeza de Castilla la fama de ser una ciudad de curas y militares. Al toque de retreta, los reclutas regresaban corriendo a sus instalaciones so pena de ser sancionados si se retrasaban lo más mínimo, y la ciudad volvía a esperar hasta que al día siguiente regresara el espectáculo de aquellos vecinos temporales.
En Burgos y sus Cuarteles, de Miguel Merino Megido (Obra Social de Cajacírculo, 2002), se recoge la existencia simultánea de 16 cuarteles entre los años 1957 y 1963. Hay quien asegura que entre sus paredes convivieron entre 7.000 y 10.000 hombres, pero el general Merino calcula que el volumen real rondaba los 5.000. «Lo que pasa es que se les veía mucho, porque estaban en la propia ciudad, porque salían todos a la vez, porque iban uniformados y porque la población total era muy inferior a la de ahora», añade. Según el INE, el censo de Burgos por entonces rondaba las 75.000 personas. Más del 6% de los habitantes era, por tanto, militar.
Semejante volumen necesitaba de lugares donde dormir, comer, adiestrarse y esparcirse. Así que el ejército empleó cientos de hectáreas y condicionó decisivamente los barrios, las calles y las manzanas que hoy en día conocemos.
La estrecha relación de Burgos con el urbanismo militar comienza en el siglo XVIII, cuando tras un incendio devastador en el Castillo el rey Carlos III ordena levantar lugares para alojar tropas fuera del recinto amurallado. Surgiría así el primero de los cuarteles, el de Caballería de la calle Vitoria, que ocupaba el solar situado frente a la actual estatua del Cid, al otro lado del Teatro Principal, y llegaba hasta la calle Gran Teatro. El edificio desapareció en el año 1937, pero le siguieron muchas otros.
Imaginemos un paseo por el Burgos de 1960, el que muchas veces pudo dar el general Merino, comenzando en la propia plaza del Cid. A nuestra derecha estaría la "nueva" Caballería, en el solar que hoy acoge el Complejo de la Evolución Humana. Allí había 800 caballos. Cuentan que cuando salían a ejercitarse hacia Fuente Prior y el primer ejemplar llegaba a su destino, el último aún no había salido de San Pablo.
Pero no nos entretengamos con los equinos. Tomamos calle Vitoria arriba y veremos, a la izquierda, el cuartel Fernán González, en la zona de Regino Saiz de la Maza. Frente a él, el que llamaban Cuartelillo de Automovilismo y luego Infantería, en Villa Pilar. Y poco más arriba, donde ahora está hacienda, el cuartel Rodrigo Díaz de Vivar, con su espectacular tímpano triangular similar al de Fernán González que muchos años después sería trasladado a la base de Castrillo del Val.
Si volvemos a asomarnos a la orilla del río veremos nuevamente caballos en el cuartel de Sementales, en la Quinta, donde hasta hace unos días estaba el puente Gasset (rebautizado como el puente de la Evolución). Y en cuatro pasos más nos plantaremos en la plaza del Rey.
A partir de ahí comenzaba la Barriada Militar a la derecha en dirección norte, después el cuartel de Automóviles del 2 de Mayo junto a El Plantío, y frente a él la Ciudad Deportiva Militar y la Residencia de Oficiales. Al otro lado, a la izquierda, la afamada Academia de Ingenieros y, en sus traseras, Santa Bárbara completaba la cuadrícula militar. En total, dos kilómetros y medio de presencia continuada del ejército que quedaba rematada 4 kilómetros más arriba con las instalaciones del aeropuerto de Villafría, que pertenecía al Ejército del Aire. Teniendo en cuenta que aún no hemos hablado del Hospital Militar, la Sanidad Militar, Veterinaria, la Farmacia Militar o San Francisco, que quedaban al oeste de la ciudad, ningún burgalés o visitante de la época podía tener dudas de que aquella era una ciudad de cuarteles.
sábado, 2 de febrero de 2013
Cuartel "General Yagüe"
El Cuartel de sanidad "General Yagüe" funcionó de 1939 a 1993.
Pabellón inaugurado en 1944, Foto Fede, 1945
Pabellón general en vías de ser entregado, Foto Fede, 1945
Edificio del pabellón de oficiales y suboficiales solteros (construido en 1945)
Foto Fede 1945
Vista aérea en 1965
El Castillo
En el Castillo de la Ciudad de Burgos,se ubicó su primer Parque de Artillería. Con más de 500 años de historia desde su ubicación inicial en cuando en 1424 el Rey Juan II de Castilla ordenó a Diego Fernández de León, a la sazón encargado de Artillería, acumulase toda clase de pertrechos y municiones en su interior, pues el arma de artillería se encontraba en pleno ascenso y era necesario buscar un lugar adecuado para el almacenamiento de los materiales.
A partir de este momento la historia de la Artillería burgalesa correrá pareja a la del Castillo puesto que éste se constituirá durante cuatro siglos en el más importante núcleo artillero del norte peninsular y uno de los principales de toda España.
En el año 1430, Juan II nombra alcaide del Castillo a Juan de Luxan a la par que ordena la compra de 500 quintales de pólvora para poder hacer frente a las necesidades armamentísticas en la contienda con Navarra.
Poco después se comenzaría también la fabricación de la pólvora y, a finales del siglo XV, se procedió a realizar fundición de piezas de artillería, aunque no llegó a alcanzar el renombre y auge de la fábrica de pólvora.
Fernando el Católico convierte la fortaleza, a principios del siglo XV, en una gran Maestranza donde se fabrica y recoge artillería, municiones y otros útiles artilleros.
En 1521, tras tomar Burgos parte por la causa comunera, el castillo sufrió ciertas modificaciones en su infraestructura y quedó reducido a una serie de grandes almacenes y depósitos de pertrechos, prestando servicio como fábrica de pólvora, depósito, Maestranza de Artillería y fundición de piezas de artillería.
Durante el reinado de Carlos I, por la mayor proximidad de Burgos a los campos de batalla, el Castillo se especializó en la reparación y almacenamiento de artillería procedente de Flandes.
Felipe II dio un mayor impulso, si cabe, a la fabricación de pólvora; concedió importantes sumas de dinero para la realización de obras que permitieron hacer cuartos en las torres del castillo para repartir la pólvora, y perfeccionar los molinos para confeccionarla, etc. La pólvora que se fabricó por aquel entonces se envió a Lisboa para su embarque en las naves que integrarían la ‘Escuadra Invencible’. Otros efectos, como arcabuces y morriones, almacenados en el Castillo el cual vivió por entonces una de sus más esplendorosas etapas como Parque y Maestranza, se mandaron a Santander y La Coruña que estaban sometidas permanentemente a asedios por parte de los ingleses.
Imagen del Castillo hacia 1927, Fuente: Ministerio de Cultura
En 1580 S.M. el Rey Felipe II ordena la creación de una nueva Escuela de Artillería en Burgos, que se establece en su Castillo, alcanzando fama señalada completándose así las diversas funciones artilleras de la Fortaleza (en 1542 funcionaba una Escuela de Artillería, en la calle San Juan, fundada por el Rey Carlos I, considerada la primera de España).
En septiembre de 1592 el Rey visita la ciudad disparándose salvas de honor, con artillería bajada del castillo, a las orillas del río Arlanzón.
Xilografía de Burgos, Theatrum Urbium, año 1610 por Abraham Saur
El reinado de Felipe III supone el decaimiento del centro, pese a que continuará prestando servicios como depósito de armas, piezas y municiones. Sin embargo, cesa la fabricación de pólvora y la fortaleza es utilizada como prisión del Estado en el siglo venidero. Los polvoristas del castillo se repartieron entre el resto de las casas de munición y los carpinteros y demás obreros quedaron desocupados, trasladándose a Pamplona y a la villa santanderina de Liérganes todos los remanentes de salitre, azufre y parte de la pólvora guardada en los almacenes.
Hacia la mitad del siglo XVII se cierra una época de la historia del Castillo. Será hasta la guerra de la Independencia, cuando Napoleón redescubre la fortaleza como centro estratégico de importancia y lo utiliza para sí.
Transcurren cerca de dos siglos de silencio, sólo perturbados por un voraz incendio que destruye la fortaleza en 1736, que duró varios días y de cuya extinción el vecindario se desentendió totalmente. Las dimensiones del desastre aumentaron de año en año por la acción de los vecinos que se apropiaron de los materiales para realizar sus propias construcciones.
En la guerra de la Independencia, las jerarquías napoleónicas descubren las posibilidades que la fortaleza presenta para atacar y defender, ordenando la ejecución de una serie de obras defensivas para recomponer el alcázar, a la vez que se concentran fuerzas en él y se traen recursos y se convierte en un almacén central de provisiones y depósito de abastecimientos, aumentándose el número de trabajadores.
Tras varios asedios fallidos, el General Wellington va a tomar la fortaleza, no antes de que los franceses procedieran a su voladura el 13 de junio de 1813.
Probablemente el convento de San Ildefonso cubrió las necesidades de disponer de un lugar donde aparcar los materiales de artillería, así como de repararlos, desde el final de la guerra hasta 1823.
Detalle de la imagen de J. Laurent de 1870
Como podemos observar en la imagen de 1870, uno de los últimos usos que tuvo el castillo, fue el de dar cobijo a una torre telegráfica. Esta pertenecía la linea Castilla, la cual entró en servicio en 1846. Constaba de 52 torres y unía Madrid con Irún.
Puerta de acceso al castillo a principios de siglo XX
Puerta de acceso al castillo a principios de siglo XXI
Cuartel San Francisco
El emplazamiento del Monasterio tuvo lugar en 1226 en el campo llamado entonces "los Bayllos menores", hoy los Vadillos, extramuros al norte de la Ciudad de Burgos, en la margen derecha del camino que desde la puerta y arco de San Gil conducía a las Asturias de Laredo y Santillana.
El terreno estaba por debajo de unas eras de la parte inferior de la ladera Este del Cerro de San Miguel. Para este traslado que el P. Flórez fija en el ario 1226, hubo importantes colaboraciones y ayudas, como la protección del Rey Fernando III el Santo, la del Cabildo, del Ayuntamiento, de los padres Trinitarios que cedieron parte de sus terrenos y de la Ciudad toda de Burgos con generosas contribuciones y aportaciones.
Y una muy importante fue la procedente de D. Ramón de Bonifaz, -que fue quien a las órdenes del Rey Santo mandó la flota con la que ambos conquistaron Sevilla demostrando su alto rango de Almirante de Castilla.
Destruido que fue el Convento de San Francisco por la artillería durante nuestra guerra de la Independencia, al ser repetidamente cañoneado por los franceses desde el Castillo en 1813, sufrió un gran incendio que le dejo maltrecho y tan arruinada su Iglesia, que todo ello quedó convertido en escombrera de sus sagradas piedras, de sus elementos decorativos (portadas, arcos, bóvedas, capiteles, ventanales, tracerías, pináculos, etc.), así como de sus tumbas y sepulcros.
Reforma del ex-convento de San Francisco. Año 1844. Fdo. Ladislao de Velasco
Una vez expropiado en 1836, lo que quedaba del Convento pasa a depender del Ramo de Guerra que efectúa obras de reconstrucción en 1844, "aprovechando en lo posible su estado actual" para alojar un Batallón de Milicias Provinciales, según propuesta del Capitán de Ingenieros D. Ladislao de Velasco, ya que el edificio fue destinado para cuartel en virtud de Real Orden de 5 de diciembre de 1842, que constará de 800 plazas, según se dispone en Decreto de 1.9 de agosto del mismo ario, todo ello por importe de 20.818 reales y 10 maravedís.
En 1852 se convierte en Factoría Militar, y en 1856 en Establecimiento de provisiones la Plaza Burgos, realizándose hornos hembras de pan en el claustro abovedado; en 1877 se construyen almacenes en terrenos de la huerta, por el contratista Donato Ontarion Arranz, durante cuyas obras se produce un voraz incendio devastador de una parte de la obra en realización.
Con posterioridad y a lo largo del S. XIX se le introdujeron diversas reformas, durante una de las cuales (1882), un incendio arrasó parte de ala Este. En el siglo XX también se realizaron obras que fueron transformando su uso militar y su fisonomía, siendo el año 1972 el de su cesión al Ayuntamiento de la Capital, que estableció en él almacenes, cocheras y depósitos de materiales.
articulo iglesia y convento de San Francisco de Burgos Alvaro Diaz Moreno
Parte del convento de San Francisco que en 1877 se habilita como intendencia y factoría militar. (Fuente: Burgos en imágenes http://www.ciudaddeburgos.es/Ver5.1/nos_SanFrancisco.htm )
Convento y edificios militares de San Francisco 1898. Colección Sainz Varona
Cuartel de Veterinaria
En el lugar que hoy ocupan las piscinas de San Amaro se levantaba el Cuartel de Veterinaria. Este cuartel se levantó en 1937 sobre la granja agrícola que existía en dicho solar, y se mantuvo hasta 1987.
Vista del Cuartel de Veterinaria desde el Paseo de la isla
Foto Fede, Memoria gráfica de Burgos Tomo III
Granja agrícola - Foto Fede
Granja agrícola - Foto Fede
Pabellón guardas de la granja - Foto Fede
Cochiqueras de la granja - Foto Fede
Cochiqueras - Foto Fede
Cochiqueras - Foto Fede
Establo de ovejas - Foto Fede
Cuartel "Capitán Mayoral"
Entrada principal
Vista aérea del cuartel. Foto Fede
En primer plano el mítico hostal El Cid, y en el centro de la imagen el acuartelamiento.
1981 Foto Fede
Cuartel de Intendencia que tiene a su entrada un magnifico escudo de Carlos III, desde 1926 ya hay construidos barracones para uso militar, pero no será hasta 1972 cuando se le considere "Capitán Mayoral".
A partir del 14 de Septiembre de 1974 el nuevo acuartelamiento ocupado por el Grupo Regional nº 6, compartido con el Almacén Regional, será denominado “Acuartelamiento Capitán Mayoral”. Por ello, el 1 de Noviembre de 2001 se inicia el traslado de instalaciones y personal desde el Acuartelamiento ‘Dos de Mayo’ al actual ‘Capitán Mayoral’.
El 12 de Diciembre del 2001 tiene lugar el Acto Oficial de abandono del Acuartelamiento ‘Dos de Mayo’, tras 71 años de ocupación y el 19 de Diciembre de ese mismo año termina todo el proceso de traslado al Acuartelamiento ‘Capitán Mayoral’.
Luis Marcos dice en su articulo "Apuntes para la historia de Gamonal de Río Pico" : El 1926, el parque de Intendencia ocupó los terrenos que aún hoy usufructúa a la salida de la carretera nacional-1 a la izquierda, donde anteriormente se solían efectuar maniobras y ejercicios de tiro, como se ha dicho. El ayuntamiento de Gamonal desea entonces "demostrar una vez más el aprecio y admiración por sus instituciones militares ", por lo que cede gratuitamente los terrenos al efecto (81.700 metros cuadrados), “ con la única condición de poder disponer libremente de la cantidad de agua para instalar una fuente pública ". El ejército, tras ocupar dichos terrenos, en efecto, construyó una fuente de piedra en 1929, que aún existe, frente al edificio del antiguo ayuntamiento. El de Burgos, por su parte, también colaboró dotando de agua a dicha fuente, así como al propio parque, al que se dio también electricidad, todo ello a cargo de las arcas municipales.
Tras la desaparicion de la AALOG nº51 en 2009, en el acuartelamiento "Capitán Mayoral" funciona la Unidad de Servicion y Talletes 612 (UST 612) dependiente de la AALOG 61 de Valladolid.
escudo UST612
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