lunes, 18 de enero de 2016

Antiguo cuartel de caballería de la calle Vitoria

El antiguo cuartel de caballería de la calle Vitoria se construyó en 1790 y estuvo presente hasta 1927.

El problema del alojamiento militar
El siglo XVIII trae consigo muchos cambios, entre ellos el establecimiento del Estado Moderno, lo que provocó nuevas necesidades como la disposición de ejércitos permanentes y la solución al problema de su alojamiento. Hasta este momento eran los ciudadanos quienes debían acoger en sus casas a las milicias, soportando las molestias que ello acarreaba. Según la Dr. Cristina Borreguero (Borreguero, 2005: 220) en el siglo XVIII, la contribución del alojamiento había comenzado a ser sustituida por un impuesto pecuniario dirigido a la construcción de edificios separados para las tropas: el denominado impuesto de cuarteles. Con estos antecedentes, comenzaron las gestiones para levantar los primeros cuarteles.

Vista en detalle de la imagen de Guesdon de 1851, pudiendo observarse el Cuartel en primer plano y el Teatro Principal en obras.

Los primeros cuarteles: El de Caballería y de Infantería de la calle Vitoria
En 1736 el Intendente Superior de Burgos informa al Rey Felipe V, de los problemas que la ciudad está sufriendo como consecuencia del frecuente tránsito de milicias, y de los beneficios que supone la construcción de cuarteles. Recibiendo como respuesta del Rey el 12 de septiembre del mismo año, la orden de realizar el debido proyecto para la construcción de cuarteles.
En los sucesivos años se discute la ubicación idónea, para ello acuden a Burgos en diferentes momentos los ingenieros D. Bernardo Lara (1) y D. Sebastián Rodolphe (2), que presentan respectivos proyectos. En un primer momento se elige como ubicación el terreno entre la muralla y el puente de San Pablo pero este emplazamiento disgusta a la ciudad, y prefiere que los cuarteles de desplacen aguas abajo hacia el puente Malatos, en concreto en el solar del antiguo hospital de San Lorenzo. Pasan los años sin llegar a un acuerdo y en 1748, la Ciudad tras reconsiderar la necesidad de un cuartel, y el progreso y bienestar que reportará, accede a entregar los terrenos cercanos al Puente de San Pablo para su construcción. Autorizando el Rey los poderes para levantar un cuartel de Caballería, y un año después otro de Infantería.

Primer proyecto no ejecutado sobre cuartel de Caballería de 1737 "Plano de una frente de la ciudad de burgos que comprende el sitio para construir un quartel para las milicias de su partido y también un esquadrón de caballería. Burgos, 1737. Bernardo Lana." Archivo general de Simancas (sign. Guerra moderna leg. 3646).



Plano del cuartel proyectado por Sebastián Rodolphe en 1748.
Fuente: Archivo general de Simancas (sign. Guerra moderna leg. 3646). Planos, elevación y perfil de un cuartel proyectado de orden de S.M. extramuros de la ciudad de burgos a la parte del medio día frente al rastro y... para un Regimiento de caballería, o... para un Batallón de infantería...". Burgos, 1748, Sebastián Rodolphe.

Perfil de Sebastian Rodolphe para el Cuartel de caballería 1748
Elevación del Quartel por la parte que mira a la ciudad
Archivo General de Simancas MPD, 12, 107.

Diseño del Quartel que S.M ha resuelto se construya en la ciudad de Burgos 1749
Archivo General de Simancas MPD 29, 63

En cuanto a las particularidades arquitectónicas de estos iniciales cuarteles, alzados entre 1740 y 1790, “resultan una manifestación evidente de la supervivencia de viejas técnicas constructivas -con la utilización exclusiva de la piedra, el ladrillo y la madera- y un nuevo tipo de mentalidad racionalista, expresada plásticamente dentro de las más austeras líneas puristas, cuya influencia se va imponiendo progresivamente a lo largo de estos años.” (Iglesias, 1978: 65).

El Cuartel de Caballería diseñado en 1749 por Sebastián Rodolphe presentaba un cuerpo longitudinal con un espacioso claustro abierto hacia el río (3), y una sobria fachada principal sin ningún tipo de ornamentación (4). Fue terminada su construcción en 1790 con cabida para 1.002 hombres y 532 caballos (Buitrago, 1876: 425). En 1830 padeció un severo incendio, que provocó que remodelación del cuartel.

Soldados del Ejército formados en el patio del Cuartel de Caballería. 
Foto Vadillo, Archivo Burgos, FO -209

“El viejo Cuartel de Caballería de la calle Vitoria se describía así aún en 1885: «...sobre un pequeño zócalo de sillares se elevan los muros de mampostería ordinaria entre esquinales, jambas, dinteles y antepechos de perfecta sillería; la separación entre sus dos pisos se marca con una imposta también de sillería. En el centro existe una amplia puerta principal y sobre ella un magnífico escudo de armas».” (Iglesias, 1979: 122).

Junto con el Cuartel de Infantería construido en 1790 enfrente de las huertas del Convento de San Juan, seguían el mismo alineamiento entre el río Arlanzón y la carretera a Vitoria. Durante el siglo XIX vio cómo se urbanizaba su entorno, hasta que en el siglo XX es absorbido por completo.
En 1926 según testimonio reflejado en el archivo (5), se permuta el Cuartel de Caballería de Lanceros de España, por el Palacio de Capitanía General, este de propiedad del Ayuntamiento y aquel del Ramo de Guerra. Dándose de baja en el Inventario de los bienes del Ayuntamiento el edificio de Capitanía y de alta al Cuartel de Caballería.

Excelente postal con el cuartel en primer plano, y el castillo coronando la ciudad

(1) Plano de una frente de la ciudad de Burgos que comprehende el sitio para construir un Quartel para las Milicias de... (31 de enero de 1737), Acompaña a copia de carta de don José Valdés a don Casimiro Urtaiz, Madrid, 26 enero 1737.Archivo General de Simancas. Signatura: MPD, 12, 106. Ubicación Anterior: SGU, 03646
(2) Planos, elevación y Perfíl de un Quartel proyectado de orden de S. M. extramuros de la ciudad de Burgos a la parte del medio día frente al Rastro... y para un Regimiento de Cavallería o... para un Batallón de Infantería... [Material cartográfico] / por D. Sebastian Rodolphe; Acompaña a cartas de D. Sebastián Rodolphe al Marqués de la Ensenada y a D. Pedro de Superviela, con las condiciones y tanteo del importe de las obras, todo fechado en Burgos, 10 de septiembre de 1748; Archivo General de Simancas. Signatura: MPD, 22, 041. Ubicación Anterior: GYM, 03646
(3) Diseño del Quartel que S.M. ha resuelto se construya en la ciudad de Burgos para quatro Esquadrones de Cavalleria... y coordinada su distribución al Proyecto General aprobado para este y demás Quarteles que también han de executarse en otras ciudades de Castilla [Material cartográfico] / por [don Sebastián Rodolphe], ingeniero en segundo; Archivo General de Simancas. Signatura: MPD, 29, 063. Ubicación Anterior: SGU, 03646.
(4) Elevación del Quartel por la parte que mira a la Ciudad ; Perfil que pasa por la línea A.B. (1748), Acompaña a cartas de D. Sebastián Rodolphe al Marqués de la Ensenada y a D. Pedro de Superviela, con las condiciones y tanteo del importe de las obras, todo fechado en Burgos, 10 de septiembre de 1748 ; Archivo General de Simancas. Signatura: MPD, 12, 107. Ubicación Anterior: SGU, 03646
(5) Permuta del Cuartel de Caballería de Lanceros de España en C/ Vitoria, por el Palacio de Capitanía General, este de propiedad del Ayuntamiento y aquel del Ramo de Guerra. Que se dé de baja en el Inventario de los bienes del Ayuntamiento al edificio de Capitanía y de alta al Cuartel de Caballería de España. V. tb. 11-798. Código de clasificación 11-03 Fecha 06/03/1926 Signatura 11 -799

Vista posterior del cuartel en esta pintoresca estampa. J.A.Cortés. AMBu.

Vista posterior del cuartel con el castillo en lo alto de la ciudad.

Otra vista posterior del cuartel con el bonito reflejo de las agujas de la catedral en el Arlanzón. AMBu

Vista posterior del cuartel desde el arbolado de la Quinta. AMBu

Vista del cuartel, AMBu 

Vista posterior del cuartel con la torre telegráfica en lo alto del cerro del castillo hacia 1865.

Lavanderas en el río Arlanzón en frente del cuartel de Caballería en 1897 (Archivo Municipal de Burgos) FC-2205

Detalle de la imagen anterior donde se observa el cuartel de Lanceros, 1897

Varias personas con carros y bueyes en junto al Río Arlanzón en La Quinta. Cortés García de Quevedo, Juan Antonio, Fecha: 1894, AMBu, FC -1773.


1927, Archivo Fotográfico Telefónica

Podemos observar en primer plano el viejo cuartel de caballería, en esta vista de Burgos tomada desde encima del Convento del Carmen. 1851 A. Guesdon 
Fuente: AMBu. Fo-25523 "21. Burgos, vue prise au-dessus du Couvent del Carmen. Burgos, vista tomada desde encima del Convento del Carmen". Colección "L'Espagne a vol d'oiseau". Dibujo y litografía: Alfred Guesdon. Impreso y publicado: François Delarue. 1851.

 A la derecha de la imagen vemos el antiguo cuartel 

Magnifica vista aérea de la ciudad con el cuartel a la derecha. Foto Fede.

Esta fotografía trata de la parada militar con motivo de la finalización de las maniobras de 1902. Cortés García de Quevedo, Juan Antonio. 21/06/1902. Archivo Municipal de Burgos FC-2465


Imagen de 1909 de la calle Vitoria enfrente del cuartel de Lanceros, 
Colección Juan Antonio Cortés García de Quevedo, Archivo Municipal de Burgos FC -1753. 

En esta otra imagen de la visita de Alfonso XIII a Burgos en 1902, se observa el cuartel de Lanceros tras el Arco conmemorativo. (Archivo Municipal Burgos FC-2489)

Parte trasera del cuartel, desde el puente San Pablo 
Fuente: Archivo fotográfico Instituto Conde Diego Porcelos

En esta interesante imagen podemos ver la parte trasera del cuartel, al paso de un grupo de Lanceros sobre el puente San Pablo (Fuente: Archivo fotográfico Instituto Conde Diego Porcelos)

Carruaje cruzando el puente San Pablo con el cuartel de caballería a la derecha de la imagen. Archivo fotográfico Instituto Conde Diego Porcelos

Otra perspectiva del cuartel de Lanceros, esta de 1937

Soldados del Ejército presentando armas el cuartel de Caballería. 
Foto Vadillo, Archivo Burgos, FO -208

Acto público en el Cuartel de Caballería de los Lanceros de España. 
Foto Vadillo, Archivo Burgos, FO -1695

Posición del viejo cuartel en el plano de Coello de 1868

Miguel Espinosa

domingo, 6 de diciembre de 2015

Distribución militar en 1876

SECCIÓN MILITAR.

Capitanía general.

Comprende las provincias siguientes : Burgos, con 472,10 leguas cuadradas de extensión y 337.132 habitantes. Logroño, con 162,50 y 175.111. Santander, con 176,50 y 219.966, y Soria, con 320,50 y 149.549, que dan un total de 1.131,60 leguas cuadradas y 881.758 habitantes.
Confina al N. con el mar Cantábrico y la Capitanía general de las Provincias Vascongadas ; al E., con las Capitanías generales de Aragón y Navarra ; al S., con la Capitanía general de Castilla la Nueva, y al O. con la de Castilla la Vieja. Se hallan establecidas sus oficinas en la plaza de la Libertad, núm. 10.
Plaza la Libertad

Capitán general, Excmo. Sr. Teniente general D. Remigio Moltó y Diaz Berrio ; recibe de doce a cuatro.

Jefe a las órdenes de S. E., Coronel D. Felipe Moltó. Ayudantes de Campo : Comandante Capitán D. José Moltó, y Comandante Capitán D. Francisco Mendieta.
La Capitanía general está dividida en cinco Secciones : 1.a, 2.a y 3.a de E. M., desempeñadas por señores y jefes y oficiales del Cuerpo, tramitándose en ellas asuntos de campaña, quintas, licencias temporales, etc.
1.a y 2.a de Archivo, desempeñadas por oficiales del Cuerpo de Secciones de Archivo, y correspondiendo a las mismas asuntos de justicia militar, retiros, pensiones, viudedades y cuanto concierne a clases pasivas. Todas las Secciones están bajo la dirección del coronel jefe de E. M., como Secretario del Capitán general.

Sección de E. M.—Coronel jefe, D. Mariano Capdepon jefe de E.. M. en comisión del ejército del Norte. Jefe de E. M. interino, Coronel Comandante D. Rafael Mir; recibe de nueve a cuatro. Comandante Capitán, D. Carlos Oliver, Comandante Capitán, D. Antonio Franco; Comandante Capitán, D. Alejo Corso; Capitán Teniente, D. Servando Marenco.

Sección de Archivo. Comandante Capitán oficial 1.°, D. Hipólito Hernández Saquero; Teniente oficial 2.°, D. Vicente Martínez Peña; Alférez oficial 3.°, D. José Vázquez Alvarez.

Gobierno militar de la provincia y plaza de Burgos. — Gobernador militar, Excmo. Sr. Mariscal de Campo D. Manuel Baceta del Villar; recibe de diez a doce. Ayudante de Campo, Comandante Capitán D. Luis Fernandez Sartorius. Oficial a las órdenes , Capitán teniente D. José Peñuelas.

Secretario del Gobierno militar, Comandante D. Antonio Toro.

Comandantes generales y militares de las provincias y plazas de este distrito.—
Santander y Santoña, Excmo. Sr. D. Carlos Suances.
Gobernador militar de Santander, Excmo. Sr. D. Nicolás Boulanger.
Logroño, Excmo. Sr. D. Manuel Travesi.
Soria, Coronel D. Mateo del Peral.
Miranda de Ebro, Coronel D. Liborio Trúpita.
Medina de Pomar,,Comandante D. Francisco Moreno.
Castro-Urdiales, Comandante D. Juan Sales.
Aranda de Duero, Comandante D. Joaquin Sanchez.
Calahorra, Comandante D. Manuel Guin.
Castillo de Burgos, Comandante D. Santiago Tiermo.

Mayor de la plaza de Burgos, Coronel Teniente coronel D. Fulgencio Peralta.
Ayudantes de plaza: Comandante Capitán D. Manuel Castañeira, Comandante Capitán D. Pedro Cerezo, Teniente* D. Ildefonso García.
Tropas de este distrito pertenecientes al ejército del Norte.—
7.a división: Comandante general, Excmo. Sr. D. Agustín Araoz. 1.a brigada, Jefe, Excmo. Sr. D. Timoteo Sánchez.
Regimiento infantería de Saboya, Batallón cazadores de Alba de Tormes y Reserva de Aranda de Duero. Plana mayor, en Santoña. 2.a brigada, Jefe, Excmo. Sr. D. Manuel Keller. Coroneles con mando de media brigada, D. Luis Escario y D. Gustavo Ceballos.
Regimiento infantería de Cantabria, Batallón cazadores de Alfonso XII y Reserva de Calatayud. 3.a brigada (no depende de la 7.a división), Jefe, vacante. 6.° Regimiento montado de Artillería y Regimiento de Lusitania, 12.° de caballería.

Señores Generales y Brigadieres de cuartel. en este distrito.
Excmo.Sr. Teniente general D. Juan Villegas, residente en Santoña. Excmo Sr. Mariscal de Campo D. José Grarcía Velarde, residente en Santander. Excmo. Sr. Brigadier D. Antonio Hernández de la Molina, residente -en Burgos. Sr. Brigadier don Ranion Bustamante, residente en Cervera Toranzo. Excmo. señor Brigadier D. Carlos Gardyne, residente en Burgos. Excelentísimo Sr. D. Ángel Santos Mateo Sagasta, residente en Calahorra. Sr. Brigadier D. Bernardo del Amo, residente en Soria.

Artillería.

Subinspeccion del distrito.— Subinspector, Excmo. Sr. Brigadier D. Rafael de la Llave. Secretario de la Subinspeccion, señor Coronel Comandante D. Manuel Corsini. Las oficinas se hallan establecidas en el Parque de Artillería, y las horas de las mismas son de once de la mañana a cuatro de la tarde. ,

Comandancias de Artillería del distrito.— Santoña, Santander y Burgos. Están desempeñadas por los directores de los respectivos Parques. Coronel D. Miguel de Armas, Coronel D. Pedro del Rio, y Teniente coronel D. Miguel de Orus.

Parque de Artillería.— Se halla establecido en el antiguo convento de San Ildefonso, sito en la plaza de Santander. A pesar de las desfavorables circunstancias en que se encontraba montado, en la pasada guerra se recompusieron 13.661 fusiles, 3.193 carabinas, 200 tercerolas, 150 lanzas y 122 sables, que dan un total de 27.236 armas. Se trasportaron 44.368.000 cartuchos, 31.847 granadas, 43.063 cartuchos de cañón y 65.763 armas, lo que prueba el celo y actividad de los dignos oficiales que se hallan á su frente.

Personal.—Jefe, Teniente coronel D. Miguel de Orus; Comandante Capitán, D. Baldomero Villegas. Encargado de efectos, D. Joaquín González Aupetit.

6.º Regimiento montado.—Coronel, D. Joaquín Ceballos Escalera; Teniente coronel, D. Enrique Valera; Comandantes, don Fernando Castillejo y D. Juan de Miera ; Capitán cajero, don Francisco Balanzat; Ayudantes, D. Amado Enseñat y D. Crines Velez.

Compañía del 3er. Regimiento a pie.—Capitán, D. Rafael Vargas; Teniente, D. Federico Puig.

Ingenieros.

La Dirección Subinspeccion del distrito se halla establecida en la calle de Avellanos, en el antiguo cuartel de Milicias. Las horas de despacho son desde las nueve de la mañana a las cuatro de la tarde.

Antiguo solar del cuartel de milicias (hoy centro F.P)

Director Subinspector, Excmo. Sr. Brigadier D. Salvador Medina ; Secretario, Comandante Capitán D. Salvador Mundet. Comandante de esta plaza, Sr. Coronel D. José Navarro.
Los Parques de campaña y de plaza están en la planta baja del mismo edificio de la Subinspeccion.

Regimiento infantería de Cantabria, núm. 39. — Se halla acuartelado en el de su arma, situado al final de la calle de Vitoria.
Coronel, D. Fernando Ablanedo ; Coronel Teniente coronel, don Joaquín Tobalina ; Comandantes, D. Balbino Ramos, D. Ramón de Losada, D. Félix Pastor, D. Juan Rubio; D. Leopoldo Ortega y D. Emilio Sanz ; Ayudantes, D. Enrique Hurtado de Mendoza y D. José Villalba.

Regimiento de Lusitania, 12 º de caballería . — Coronel, don Eduardo Jiménez Peña; Coronel Teniente coronel, D. Enrique Campuzano ; Comandante mayor, D. Carlos Lanzarote ; Comandantes : D. Eladio Roberto de Vinuesa, D. Melchor Martínez y D. Cristóbal Valcárcel.

Comisión de Reserva de caballería de Burgos. — Las oficinas se hallan situadas en Huerto del Rey, núm. 15, 3.°, y están abiertas de diez a doce de la mañana y de cuatro a seis de la tarde.
Jefe de la misma, Coronel Teniente Coronel, D. Francisco Cuadrao; Teniente Coronel Comandante, D. Enrique Ortega y Martinez.
Jefe del Detall, el Teniente Coronel Capitán D. Eusebio Martínez y Hervas.
Cajero y Habilitado, Comandante Teniente D. Lorenzo Hernández y Pérez.

Huerto del Rey nº15

Guardia Civil.
Presta sus servicios en este distrito el 12.° tercio. Subinspeccion.—Sr. Coronel Subinspector, D. Pedro González y García ; Secretario, Comandante Capitán D. Francisco Muñoz Reinoso.
Sé hallan situadas sus oficinas en la calle de la Concepción, número 11. Horas de la misma, de nueve de la mañana a dos de la tarde.

Comandancia de la provincia de Burgos.—Oficinas, en el mismo sitio y á las mismas horas que las de la Subinspeccion. Coronel, teniente coronel l.er jefe, D. Juan Latasa; Comandante segundo jefe, D. Ensebio Saenz.
Fuerza que presta sus servicios en la provincia: 4 capitanes, 9 tenientes; 4 alféreces y 369 hombres.
Comandancia de la provincia de Logroño.— Comandante, don Antonio Alonso Minayo.
Comandancia de la provincia de Soria. — Comandante, D. Rafael Rodríguez Bonilla.
Comandancia de la provincia de Santander.— Comandante, D. Florencio Aguirre.
Existe un escuadrón de caballería mandado por el Coronel Capitán D. Eulogio Amor.

Administración militar.
INTENDENCIA MILITAR DEL DISTRITO.
Se halla establecida en Huerto del Rey, núm. 4. Horas de oficina, de nueve a doce y de una a cinco.
Intendente, Sr. D. Pablo Gordo; Subintendente Interventor, Sr. D. Pedro García Bedia; Comisario de 1.a, D. José Elorza; Comisarios de 2.», D. Santiago Garibaldi, D. Paulino Baldaliso y D. José Lluch. Oficiales l.os, D. Joaquín González Aupetit, don Francisco Reyan, D. Miguel Cerrada, D. Luis Muñoz, don Eduardo Cobo y D. Pascual Amat. Oficiales 2.os, D. Tiburcio García Rojo, D. Julio Bravo, D. Emilio Martin, D. Andrés del Val, D. Juan Cuesta, D. Luis García Acuña, D. Fermin Lahoz, D. Luis Arroyo, D. Miguel Conde, D. Mariano Martin y D. Mariano Aranguren.
Escribientes, D. Vicente Fernández, D. Homobono Tejedo, D. Antonio Terradillos, D. Bonifacio Alonso, D. Mariano Rueda y D. Gregorio Garzón. Ordenanzas celadores, D. Pedro Alcalde y D. Felipe Diego Cano.

Huerto del Rey nº4

Sanidad Militar.
Se hallan establecidas sus oficinas en Huerto del Rey, número 16.
Subinspector Jefe de Sanidad del distrito, D. Juan de Requesens.
Personal.—Véase Sección de Beneficencia y Sanidad: Hospital Militar.
Plazas fuertes existentes en el distrito.—Santoña, única plaza fuerte, y Burgos, Santander, Laredo y Miranda, puntos fortificados hoy.
Huerto del Rey 16

Fuente:
Guía General de Burgos
D. Antonio Buitrago y Romero, Oficial del Arma de Caballería
Imprenta, Estereotipia y Galvanoplastia de Aribau y Cª
Madrid, 1876
pp421-425

miércoles, 11 de noviembre de 2015

lunes, 26 de octubre de 2015

Guia general de Burgos 1876

Edificios militares de Burgos.

Cuartel de infantería.—Al final de la calle de Vitoria, ó sea en la carretera de Francia, se encuentra éste, que fue fundado el año 1766. Tiene capacidad para 1.097 hombres y una caballeriza para los caballos de los jefes.

Cuartel de caballería.—Se halla también en la calle de Vitoria, a la entrada de la misma, y se construyó en 1790. En el año 1830 sufrió un grande incendio que en pocos minutos aniquiló enteramente toda su techumbre, habiendo sido reedificado al siguiente de 1831 con bastantes ventajas. Tiene capacidad para 1.002 hombres y 532 caballos.

Cuartel de San Pablo.— Este edificio está en construcción, con destino al arma de caballería, y tiene actualmente, en la parte construida, capacidad para 240 hombres y 196 caballos.

Cuartel de San Francisco.—Se halla en la calle de San Francisco y sirve actualmente para factoría de provisiones y utensilios a cargo de la Administración Militar.

Cuartel de la Concepción.—Este edificio se encuentra en la carretera de Madrid, y es el antiguo Hospital del mismo nombre, que está en litigio su pertenencia, pero provisionalmente esta destinado a cuartel.

Hospital Militar.—Véase la Sección de Beneficencia y Sanidad.
Hospital militar. — Está establecido en el antiguo convento de religiosos de la Merced, desde el año de 1846. Aunque ha tenido mayor número de enfermos, los que pueden estar con comodidad son unos 160, y los que tiene comúnmente son unos 100. Consta de ocho salas y otras dos para presos y oficiales. El precio a que sale cada estancia es 1,30 pesetas.
Personal : Director del Hospital, Subinspector de primera clase graduado, D. Eduardo Luis Calleja.
Médico mayor interino, Id. id. supernumerario, D. Florentino Diez Revis.
Médico mayor, Subinspector de primera supernumerario, don Agustín Casado.
Médico mayor supernumerario, Subinspector de segunda graduado , D. Luis Ons y Miralvell.
Farmacéutico mayor, Subinspector de segunda graduado, don Esteban Herrera.
Sub-ayudante de tercera clase, D. Antonio Bueno.
Capellán, D. José Picó y Salvia.
Pagador, Oficial segundo de Administración militar, D. Tiburcio Gª Rojo.
Auxiliar del oficial pagador, D. Venancio Casado.
Once enfermeros, una brigada sanitaria compuesta de un sargento, dos cabos y ocho sanitarios; despensero, ayudante de despensa, cocinero, ayudante de cocina, aguador y portero.

San Ildefonso.—Véase Parque de Artillería.

Castillo.—Existen en él dos pequeños cuarteles, dos almacenes de pólvora, y pabellones para el Gobernador y Ayudante del castillo.— Véase Sección Monumental histórico-artística.

Cuartel de la Guardia Civil. — Está situado en la calle de la Concepción, en una casa particular alquilada para dicho objeto.

Cuartel de Milicias.—Está en la calle de Avellanos, ocupado, como hemos dicho anteriormente, por el Gobierno Militar y la Dirección Subinspeccion de Ingenieros.

Polvorín de Rebolleda.—Situado al S. O. de la ciudad, a proporcionada distancia y con su correspondiente pararrayos.


Guía General de Burgos
D. Antonio Buitrago y Romero, Oficial del Arma de Caballería
Imprenta, Estereotipia y Galvanoplastia de Aribau y Cª
Madrid, 1876
pag. 425-426

viernes, 23 de octubre de 2015

Articulo sobre la Academia de Ingenieros en 1986.

Academia de Ingenieros, Sección de formación de Oficiales.
Revista Ejercito nº552, Enero 1986
PEDRO SARRAIS HERNANDEZ Profesor Teniente Coronel de Ingenieros

Vista General: Este es el edificio, que fue sede de la Academia de Ingenieros durante veinte años; es decir. desde el 19 de noviembre de 1954 hasta el 4 de julio de 1974. y que hoy alberga a la 3ª Sección. Formación de Oficiales.

1. GENERALIDADES
Situada en la ciudad de Burgos, «Cabeza de Castilla», es la continuadora directa de la Academia de Ingenieros del Ejército, creada por Orden de 3 de noviembre de 1939 e instalada provisionalmente en el Convento de la Merced  en el centro de la población, hasta que pasó a ubicarse el 19 de noviembre de 1954 en las actuales dependencias, cuyo edificio principal esta coronado por el heráldico castillo, emblema del Arma, ceñido por dos ramas cruzadas de laurel y roble, símbolo de gloria y fortaleza.
Desde el 4 de julio de 1974 en que se crea la Academia de Ingenieros, fusionando la Escuela de Aplicación y la Academia con ubicación en Madrid, permanece en Burgos la 3ª Sección, donde los futuros oficiales del Arma reciben los conocimientos necesarios para poder realizar su difícil cometido, tanto en época de paz como de guerra.

Burgos, ciudad milenaria, honra de España. fortaleza real y espiritual, que lleva en su médula los ideales castrenses, cuyo pueblo vive en perfecta simbiosis con el Ejército, y poblada de monumentos primorosos, bibliotecas, salas de arte, rodeada de terrenos llanos y quebrados con colinas y sierras pronunciadas, cubiertas de nieve varias veces al año y cercada por ríos caudalosos, contribuye a ser la «cuna», más apropiada para lograr la perfecta formación técnica, moral, física y humanística que los oficiales del Arma requieren.
El acuartelamiento ocupa una superficie de sesenta mil metros cuadrados, de los que la quinta parte están edificados y el resto son calzadas, zonas verdes y deportivas.
El edificio principal de la Sección, que engloba el tradicional patio de armas, da cabida a todo lo relacionado más directamente con la enseñanza, dirección, profesorado, alumnos, clases, etcétera.
La distribución de los servicios en las distintas plantas, está de acuerdo con las normas establecidas al efecto; así en la planta baja se encuentran: cocinas, bares, comedores, salón de actos, sala de retratos, biblioteca, gimnasio, capilla, etc; y en la primera y segunda, despachos, oficinas, gabinetes, clases y camaretas de alumnos. Adosado lleva el acuartelamiento de la Unidad de Tropa. totalmente aislado del anterior, que está dotado de todos los servicios necesarios.
Otros servicios secundarios e independientes están ocupados por los distintos parques y garaje.
La zona ajardinada con una superficie aproximada de diez mil metros cuadrados. constituye una extraordinaria ornamentación, además de contribuir a ocultar una gran parte de la zona de edificios de la vista de los viandantes.

2. ORGANIZACIÓN
En  el Centro se imparten los cursos de formación de oficiales, tenientes de la Escala Activa y Escala Especial de Mando.
La Sección, al mando de un coronel, auxiliado por una Secretaría, Junta Administrativa y Junta Facultativa, se articula para el cumplimiento de su misión en dos grupos de Unidades, uno formado por los que podemos denominar «operativas», encargados de cumplir directamente la misión asignada, y otro formado por los de apoyo o sostén de los anteriores.

2.1. Unidades Operativas
Secretaría de Estudios
Puede considerarse como la fundamental. Está al mando de un teniente coronel y «dirige la formación de los alumnos y la actuación de los profesores, mediante la planificación, organización. puesta  en acción, coordinación y control del desarrollo de los cursos».
El conjunto de la Enseñanza, se compone de una serie de materias agrupadas de la forma siguiente:

Grupo 1. CAPACITACIÓN MILITAR
Moral y Ética Militar:
Orden cerrado; Tiro; Táctica y Logística; Régimen Interior; Dibujo; Fotointerpretación.

Grupo II. PREPARACIÓN CIENTÍFICA Y TÉCNICA
Conocimientos Científicos Básicos:
Zapadores: Métodos Constructivos; Ingeniería de Suelos; Ferrocarriles; Hidráulica y Oleoductos; Ingeniería Sanitaria; Material de Zapadores.
Transmisiones: Electrónica; Ingeniería de la Telecomunicación; Propagación y Enlace; Alumbrado y Redes; Material de Transmisiones.

GRUPO III, PREPARACIÓN HUMANÍSTICA
Conocimientos sobre la Estructura y Realidad Social y Económica; Historia del Arma; Metodología del Mando e Instrucción; Idiomas; Deontología Militar; Religión; Higiene; Bromatología.

GRUPO IV, EDUCACIÓN FÍSICA
Aptitud física para dirigir el combate de sus unidades en cualquier circunstancia.
La variación de las especialidades obliga a que los alumnos se encuadren en distintos tipos de Compañías básicas, según la práctica a realizar: Fortificación, Zapadores, Máquinas, Puentes, Explosivos, Táctica y Transmisiones.
El profesorado se asigna a los distintos Grupos y Compañías de acuerdo con sus aptitudes.
Como órganos propios de «Staff», cuenta con sus propias Secretaría, Armamento, Internado y Biblioteca.

JEFATURA DE PARQUES Y TALLERES
Tiene la misión de mantener en perfectas condiciones de utilización el material necesario para las prácticas de los alumnos y ponerlo a su disposición. Está dirigido por un Teniente Coronel, auxiliado por una Secretaría, y tiene bajo su dependencia los Parques de Zapadores, Puentes, Transmisiones y Sección de Automóviles, cada uno a cargo de un capitán profesor.
La diversidad y complejidad de los materiales requieren la presencia en los distintos Parques de los correspondientes especialistas.

AYUDANTÍA
Que además de cumplir las funciones impuestas en el Régimen Interior, tiene como dependencia básica la Unidad de Tropa. tipo Compañía. organizada en tres Secciones:
- Seguridad: Encargada de mantener la vigilancia y seguridad del acuartelamiento.
- Parque  y Talleres: Que sirve las necesidades de su propio personal.
- Servicios: Que agrupa la Tropa destinada a cubrir los diversos  y variados servicios del Centro.

2.2. Unidades de Apoyo
Apoyo al Personal
Entre los que figuran la Habilitación y los Servicio Religioso, Médico y Veterinario.
Obras
Encargada del mantenimiento de edificios y servicios de distribución de agua, calefacción y electricidad.

3. Los Medios de Enseñanza
Muchos son los medios que se necesitan para adecuar la enseñanza a las exigencias actuales.
La Sección cuenta con Gabinetes de Ferrocarriles, Explosivos. Fortificación, Puentes. Suelos y Electrónica donde los alumnos realizan parte de sus prácticas que posteriormente llevan a cabo en la realidad en las Escuelas Prácticas de Zapadores y Transmisiones, efectuadas en los diversos Regimientos del Arma.
Grandes esfuerzos se están realizando por la superioridad para poner a disposición del Centro medios técnicos, para mejorar sus gabinetes, especialmente en lo relativo a los de Electrónica y Suelos, habiéndose iniciado también, el camino de la Informática

Recientemente se ha montado un circuito interior de vídeo para facilitar la enseñanza tanto desde el punto de vista que le permitirá corregir errores en la forma de exponer los temas, como a los alumnos en sus exposiciones, a la vez que ofrece la posibilidad de fraccionar la sección en pequeños grupos que dirigidos por un profesor pueden seguir independientemente y con mayor aprovechamiento las comunes exposiciones sobre el mismo tema.

PEDRO SARRAIS HERNANDEZ. Teniente Coronel de Ingenieros, jefe del Grupo de Empleo y Mantenimiento del Material. Ha realizado el curso Informativo sobre protección ABQ y el de Especialista en Logística.

Sala de Banderas: En ella se guardan tres de las Banderas más representativas del Arma. En primer lugar, la de la Sección, que fue regalada a la Academia de Ingenieros, en función solemne, por la Cámara de Comercio e Industria de Burgos, el 12 de marzo de 1939, siendo su madrina la excelentísima señora marquesa de Dávila. esposa del ministro del Ejército. La del Batallón de zapadores 250 (División Azul), por un lado, de color morado, y por el otro, Rojo y Gualdo, y, finalmente, la Bandera morada de la antigua Academia de Guadalajara.

Salón de Retratos: Contiguo al Salón de Actos, en él están reproducidas tas figuras más relevantes del ARMA. El fundador, Próspero de Verboom, pasando por José de Urrutia, ingeniero general, que marcó un hito, al crear, en 1803, la Ordenanza, la Academia y el Regimiento. También se encuentran, Blake, fundador del Estado Mayor; Vives, el creador de la Aviación Española; Kindelán, Zarco del Valle, San Genis, Vigón, Arenas, Sevillano, y muchos más que tantos días de gloria dieron a los ingenieros militares. Preside el Salón una perfecta reproducción de la imposición, por la reina Isabel II, de las corbatas de San Fernando al Regimiento de Ingenieros, realizada por el prestigioso pintor burgalés Román García.

Salón de Actos: Presidido por un retrato de SSMM. los Reyes y adornado con bellas vidrieras. representativas de los uniformes del Arma al correr de los tiempos, sirve de lugar de reunión para todo tipo de actos sociales académicos.

Capilla: Su altar de madera está presidido por un gran crucifijo, a cuya izquierda se halla una estatua del Santo Patrón. En ella, se encuentra una magistral reproducción del cuadro «La muerte de San Femando», de la mano del pintor Román García.

Pasillo del Salón de Actos: Adornado por el mismo , tipo de lámparas que el salón. Paso obligado para llegar a él, a la capilla y al gimnasio. De sus paredes, cuelgan los reposteros de los regimientos y unidades del Arma.

Pasillo de Armamento: En él se expone una serie de armamento antiguo, como ametralladoras, morteros y fusiles de diversas procedencias y nacionalidades. Está situado en la primera planta, y es paso obligado de las camaretas a las clases.

Sala de Conferencias: Con una capacidad para cerca de cien personas, cubre perfectamente las necesidades de la Sección.

Sala de Oficiales: Lugar de descanso del profesorado y oficiales.

Comedor de Alumnos: La actual 3ª Sección, ha sufrido una serie de modificaciones en varias de sus dependencias con motivo de la fusión del año 1974. En la foto, el comedor de alumnos, totalmente nuevo.

Gimnasio: Totalmente nuevo, ayuda al mantenimiento físico de profesores y alumnos, según horario establecido, para unos y otros.

El Cuartel General de Franco en Burgos

El Cuartel General de Franco en Burgos
Revista Ejercito nº246, julio 1960
José María GÁRATE CÓRDOBA, Comandante de Infantería del Regimiento de San Marcial n.º7.

Todos los años hace el Caudillo en Burgos un alto de jornada. Suele ser uno de esos días en marcados por dos santos españoles como Santiago y San Ignacio. En la mejor semana del verano burgalés. La única, en un dicho popular muy pesimista.
Su entrada es por el puente de San Pablo—vía cidiana que flanquean los bultos del Poema— junto a la glera del Arlanzón, donde acampó el desterrado. Frente a su estatua. Sigue, luego por el paseo provinciano, que la guerra dio renombre nacional. El Espolón. Allí, entre el festivo flamear de gallardetes y banderolas, por encima del clamor del homenaje, se enciende una corriente íntima y confiada, que vibra con la presencia personal de Franco cuando mira y sonríe a cada uno, porque parece que recuerda a todos.
Allí resucita la emoción que para él y para los presentes tuvieron los azarosos días del Alzamiento Nacional. En el mismo lugar, veintitrés años antes, la presencia de un héroe se denotaba por un rumor creciente y una salva de aplausos que corría en traca. Un día era Mola, con la leica al pecho, recién aterrizado en Gamonal, adonde Dios no quiso que llegase Sanjurjo. Otro, el mismo General Franco, con su sonriente juventud, su airoso gorrillo y su elasticidad legionaria.
Se localizaba en el Casino a Moscardó con la barba heroica, acabado de liberar en el Alcázar. Y arengaba a los provisionales, Millán Astray, figura impresionante, casi personaje de Solana, manco y tuerto como Nelson, pero además recosido de cicatrices.


Todo evoca aquel tiempo. El palacio de Capitanía recuerda en su lápida el primero de octubre en que Franco aceptó la gloriosa servidumbre del Poder, La catedral conserva el rumor de sus acciones de gracias, de las honras fúnebres por Calvo Sotelo y Sanjurjo, por Mola y José Antonio.
Pero, sobre todo, el palacio de la Isla, ante el cual la multitud admira esa corrección de cadete con que Franco saluda a la bandera, la viveza de su mirada, detenida un instante en cada una de las doscientas personas que le estrechan la mano, la atención con que escucha a sus interlocutores, su flexibilidad de movimientos.
Este palacio de la Isla fue eje de la vida nacional durante la época más importante de los últimos tiempos. Hubo ahí planes de campaña, Consejos de Ministros, recepción de Embajadores y hasta vistosos relevos de la guardia. En su balcón-rotonda resonaron muchas palabras de Franco, improvisadas ante la demanda de la muchedumbre, incansable en el vítor hasta gozar de su presencia  y de su voz. La voz que anunciaba la liberación de Covadonga, la reconquista de Teruel, la victoria del Ebro. Palabras de aliento y esperanza, a veces de consuelo para quienes la guerra hacía vestir luto; de fe en España siempre, fe soñada primero y esmaltada después de éxitos, que eslabonaron la historia del paraje.

La umbrosa mansión de los Muguiro, que la ciudad adquirió para ofrendarla al más ilustre huésped, brinda cada verano al Caudillo unas horas de descanso y un motivo de recuerdos, serenados ya en la lejanía del tiempo. Porque rara será la visita en que Franco no dedique un espacio a la lectura en su antiguo despacho, generosamente amueblado por caballeros burgaleses del treinta y seis.
En él todo está como entonces. Sobre su mesa, la de los acuciantes partes y telegramas, el teléfono permanece intacto desde su última llamada. En medio hay otra mesa mayor, desnuda y sobria, alrededor de la que alternaron reuniones del Cuartel General y los Ministros. Enfrente, sobre el caballete, un recuerdo imborrable, el más emocionante. Transparentando un mapa del Centro y Este de España, se ve un superponible con la última situación de la Campaña Nacional.
Aquéllos son los trazos, firmes y rápidos, con que la mano de Franco trazó en lápiz azul zonas de acción, direcciones de ataque, flechas de penetración y despliegues finales. Todo lo que en la última ofensiva se reprodujo exactamente en la tierra reconquistada. Junto a la entrada, en una estantería, se alinean obras clásicas españolas y colecciones de revistas.
Más de una vez, ocupando el Caudillo su histórico sillón, con un libro en la mano, levantará la vista para fijarla en el plano y en la mesa grande. Entonces, le acudirá el recuerdo de aquel frente de guerra que iba reduciendo mientras creaba una difícil construcción de paz.


Desde la madrugada de aquel 19 de julio que resonó en las naves de la catedral una salve cantada con acentos bélicos, ansiaba Burgos conocer a Franco. Esta ansiedad era un motivo más para el delirio de entusiasmo del primero de octubre. Resultaba imposible conseguir el silencio de la multitud que, rebasando la plaza de Alonso Martínez, llenaba la amplia calle de Laín Calvo y otras adyacentes. El momento en que el nuevo Jefe del Estado anunció desde el balcón principal de Capitanía la aceptación del compromiso, sigue siendo muestra y símbolo del ardor popular de la Cruzada. Luego, mientras en Burgos se improvisaba lo mismo un Alférez provisional que un Ministerio—en frase de Lojendio—, y se daba estructura a la Junta de Defensa, más tarde Junta Técnica, Franco fue a Salamanca, centro estratégico de entonces, y fijó su residencia y su Cuartel General en el palacio del prelado salmantino.
Pero la estabilización del frente de Madrid hizo preciso disponerse para la guerra larga, creando nuevos organismos. La ciudad de Salamanca y el mismo palacio arzobispal adquirieron con  ello una densidad humana y una complejidad burocrática que se hacía asfixiante para el aislamiento que el trabajo del Generalísimo requería. La ofensiva de Santander plasmó la solución definitiva; casi accidentalmente, porque como Franco seguía las incidencias del frente activo desde ciudades próximas, dejó en Salamanca un Cuartel General de campaña y se trasladó a Burgos con su familia y su Plana Mayor.

La fecha de aquel viaje no quedó registrada por prudente reserva militar. Pero estaban ya tensas las flechas sobre la capital de la «costa esmeralda». Debió ser el 10 de agosto de 1937, día de San Lorenzo, cuando Franco se instaló en el palacete que asoma entre la espesa fronda por encima de la puerta exterior, numerada con el 37, en el paseo de la Isla. Era, y sigue siendo un castillete de tres plantas, con rojas torres rematando la silueta, a cuya rotonda de doble escalinata se entra por un jardín sencillo y sombreado. Detrás, se extiende una hermosa huerta de frutales. En su interior se acondicionaron, en la planta baja, vestíbulo, comedor para doce personas y salón; arriba, los dormitorios y otras de pendencias.
A partir de entonces, Burgos, que ya era sede del incipiente Gobierno de la Junta Técnica, remató su capitalidad con el doble carácter que la presencia de Franco representaba. El recoleto palacio de la Isla, además de ser «Residencia» en términos telegráficos oficiales era también «Terminus», contraseña del Puesto de Mando avanzado que allí se establecía. Este puesto de mando lo integraba el grupo que le rodeó hasta el fin de la guerra y le acompañó en todos sus desplazamientos. Eran el Coronel Franco Salgado; los Tenientes Coroneles Barroso, Jefe de la Sección de Operaciones, y Fusset; los Comandantes Medrano, del Estado Mayor, y Juste, Agregado aéreo; el doctor Cuervo; los ayudantes de campo; el padre Bulart. capellán, y el cronista oficial Ruiz Albéniz, más conocido por «El Tebib Arrumi» El equipo de trabajo era muy reducido: algún oficial de secretaría, dos delineante-cartógrafos y un escribiente. Completaban el personal las Unidades de escolta, con los Capitanes Cano y Torres y la policía de! comisario Arias.

Franco había residido algunos días en el palacio de la Diputación. Pero éste de la Isla fué su hogar, donde transcurrió, dos años largos, la vida, de su familia. La suya casi no, porque fué prolongada su permanencia en los puestos de mando de campaña y eran muy frecuentes sus salidas al frente, aun cuando «Términus» estuviese oficialmente en Burgos. En realidad podía dedicar poco tiempo al hogar, su actividad y su mente estaban demasiado absortas en las cosas de la guerra y el gobierno.
Finalizaba el año 1937, días de Teruel, cuando se incorporaban desde Salamanca las Secciones de Estado Mayor, que se instalaron muy cerca de Palacio, en el colegio de «Las Francesas», religiosas Damas Negras, sustituidas entonces por las españolas de Jesús y María. En aquel edificio las tareas bélicas se armonizaban con cantos y algazaras infantiles. Los serios militares y las alegres colegialas coincidían en la misa de domingo.

Concluía enero, cuando el palacio de la Isla se animó con los Consejos de Ministros del Gobierno recién constituido y la ciudad con la afluencia de personal administrativo que ello traía consigo. Liquidado ya el frente Norte y en pleno desarrollo la campaña de Teruel, Franco buscó un nuevo emplazamiento a su Puesto de Mando, más próximo a la zona de operaciones. El 9 de marzo estaba en el castillo de Pedrola a 32 Km. de Zaragoza. Ya de nuevo en Burgos, la reacción roja del Ebro -otro día de Santiago— le inspiró la batalla definitiva, para lo cual se desplazó con «Términus» a Alcañiz. El terreno era árido y el calor asfixiante, aquel verano y otoño de 1938. El Generalísimo revivía en su tienda de campaña, en el paisaje, el clima y el ambiente sus mocedades africanas. Tras la victoria la fría calma del diciembre burgalés fue propicia para preparar la ofensiva sobre Cataluña, que, iniciada en Nochebuena, dirigió Franco desde la Torre de Raymat, hasta que el desfile triunfal por la diagonal de Barcelona le dió una prueba de la sazón del Ejército y del agradecido entusiasmo del pueblo catalán.

La población de Burgos crecía diariamente con la llegada de refugiados. La vida oficial aumentaba con la puesta en marcha de nuevos organismos y el aumento de actividad que daba a todos la liberación de amplias regiones. Al Cuartel General llegaba cada noche un motorista con un sobre lacrado conteniendo las notas e instrucciones de Franco al General Martín Moreno. Era el origen de los nuevos trabajos. Pero lo que más bullía en la ciudad era la actividad política y diplomática, que a veces trascendía a todo el pueblo, como la visita de Petain, la presentación de credenciales o las derivaciones de las tertulias oficiosas en el Condestable.

A fines de febrero ya estaba Franco en Burgos. Se preparaba con el mayor cuidado la ofensiva general, y en el Colegio de las Francesas había una actividad constante a las órdenes del General Vigón. Cuando todo estaba a punto, aterrizaron en Gamonal los representantes del llamado Comité de Defensa de Madrid pretendiendo parar lo inevitable con el cambalache de una «paz honrosa» para ellos. Todo fue rápido. Apenas se estrenó el nuevo emplazamiento de «Términus» en «El Cristo», entre Oropesa y Arenas de San Pedro. Cinco días después de romperse los frentes, salía del despacho del Caudillo en la Isla, el Comandante Martínez Maza, con una cuartilla, escrita y firmada a lápiz, que Franco le acababa de entregar. Por primera vez no se hablaba allí de combates ni de frentes. Propiamente, aquellas cuatro líneas del texto, más que un parte de guerra eran un mensaje de paz, dato fiel para la Historia, primer documento de una nueva era española.
Cuando el emocionado ayudante de campo llegó con su cuartilla al Cuartel General, resonaban en Burgos, lentas, solemnes, como siempre, ocho campanadas del reloj de la Catedral. Era la noche del primero de abril de 1939. Día de la Victoria. Burgos.


En el Ayuntamiento de Burgos se archiva un expediente que entre la prosa numérica de sus datos contiene expresiones muy vivas del espíritu de entonces. El lector joven, que sólo tiene de la época referencias históricas, puede captar muy bien el pálpito emocional que hay entre los trámites administrativos.
El primer documento está fechado en 5 de junio de 1939. «Año de la Victoria», se aclara a las generaciones venideras. Se titula: «Propuesta del Alcalde de Burgos, don Manuel de la Cuesta, para la compra conjunta por el Ayuntamiento y la Diputación del palacio de la avenida de la Isla, número 37, desde el que el Generalísimo Franco dirigió el Alzamiento Nacional.» La exposición de motivos es un verdadero laude al Alzamiento, al Caudillo y al palacio, sede de ambos, «pues las victorias de la guerra y de la paz se lograron a la sombra de las airosas torres de ese albergue».

Luego, elegantemente, se apoyan en una vieja anécdota burgalesa los motivos de la ofrenda: «Cuando el Condestable de los reinos de Castilla, Toledo, León y Galicia, regresó de victoriosas campañas, dicen las crónicas que se le ofreció como regalo, capilla donde orar, palacio donde morar y quinta donde holgar. Por eso es razón ofrecer ahora a Franco mansión, jardines y oratorio.»
Dos días después, el Ayuntamiento aprobaba la propuesta por aclamación. Al dar fe de ello, el Secretario se hacía eco del sentir general para explicar tal gesto, porque «no eran momentos de pronunciar palabras, pues éstas serían pálidas ante la realidad». La Diputación aceptó como un honor su parte, considerando que «las miradas de toda España fueron a converger en la finca donde Franco fijó su residencia» y rubricó con un triple vítor la aceptación de la propuesta. Unida también al expediente hay una carta de la marquesa de Mugiro en la que, el 27 de mayo, accedía a la adquisición que se le había propuesto, aclarando con noble desprendimiento y una inefable sencillez de estilo: «como el palacio no estaba en venta, que fijen libremente el precio, pues, tratándose de quien se trata, es asunto en el que todos debemos quedar contentos».

La historia del palacio de la Isla como residencia oficial se cerraba en la despedida del Caudillo a la ciudad, representada por todas las autoridades en la audiencia extraordinaria del 18 de octubre de 1939. Estaba en su despacho, acompañado del Jefe de su Casa Militar, el laureado General Moscardó, cuando dijo, poco antes de salir hacia El Pardo: «Vinimos a Burgos en los momentos de mayor peligro para la Patria. He pasado en este despacho los días más difíciles y decisivos de la Historia de España. Vinimos para enderezar y dirigir desde aquí la guerra en el norte, en levante y en el sur, y aunque encerrado siempre en este palacio y absorbido por los apremios de la campaña, no he podido disfrutar dé las delicias de vuestra ciudad, he apreciado en todo momento el cariño del noble pueblo burgalés, del que marcho altamente agradecido.
«Aquí os dejo, para que lo conservéis, el plano de las operaciones en su última fase, donde se refleja cómo se encontraba España y los frentes cuando íbamos a iniciar la última ofensiva. Sobre él trabajé durante muchas horas en vigilia y tensión constantes, por la salvación y engrandecimiento de España.»

Cuando el último día de San Ignacio, exactamente a los veintitrés años de su aterrizaje en Gamonal, posó de nuevo Franco en su antiguo palacio, tuvo la deferencia de permitir que un portavoz de la Prensa burgalesa perpetuase, súbitamente despertada, la impresión viva del Caudillo ante sus recuerdos, reviviendo en el marco de antaño un momento histórico de la Cruzada Nacional. Franco, yendo al piano, señaló en él la situación de la batalla del Ebro, mientras el periodista observaba en sus ojos un relámpago de emoción. La emoción que ocultó los novecientos noventa días de campaña. Luego, sobre su mesa, todo cómo entonces, aún hubo de firmar documentos de Estado.