sábado, 2 de febrero de 2013

Cuartel San Francisco

El emplazamiento del Monasterio tuvo lugar en 1226 en el campo llamado entonces "los Bayllos menores", hoy los Vadillos, extramuros al norte de la Ciudad de Burgos, en la margen derecha del camino que desde la puerta y arco de San Gil conducía a las Asturias de Laredo y Santillana.
El terreno estaba por debajo de unas eras de la parte inferior de la ladera Este del Cerro de San Miguel. Para este traslado que el P. Flórez fija en el ario 1226, hubo importantes colaboraciones y ayudas, como la protección del Rey Fernando III el Santo, la del Cabildo, del Ayuntamiento, de los padres Trinitarios que cedieron parte de sus terrenos y de la Ciudad toda de Burgos con generosas contribuciones y aportaciones.
Y una muy importante fue la procedente de D. Ramón de Bonifaz, -que fue quien a las órdenes del Rey Santo mandó la flota con la que ambos conquistaron Sevilla demostrando su alto rango de Almirante de Castilla.

Destruido que fue el Convento de San Francisco por la artillería durante nuestra guerra de la Independencia, al ser repetidamente cañoneado por los franceses desde el Castillo en 1813, sufrió un gran incendio que le dejo maltrecho y tan arruinada su Iglesia, que todo ello quedó convertido en escombrera de sus sagradas piedras, de sus elementos decorativos (portadas, arcos, bóvedas, capiteles, ventanales, tracerías, pináculos, etc.), así como de sus tumbas y sepulcros.

Reforma del ex-convento de San Francisco. Año 1844. Fdo. Ladislao de Velasco

Una vez expropiado en 1836, lo que quedaba del Convento pasa a depender del Ramo de Guerra que efectúa obras de reconstrucción en 1844, "aprovechando en lo posible su estado actual" para alojar un Batallón de Milicias Provinciales, según propuesta del Capitán de Ingenieros D. Ladislao de Velasco, ya que el edificio fue destinado para cuartel en virtud de Real Orden de 5 de diciembre de 1842, que constará de 800 plazas, según se dispone en Decreto de 1.9 de agosto del mismo ario, todo ello por importe de 20.818 reales y 10 maravedís.


En 1852 se convierte en Factoría Militar, y en 1856 en Establecimiento de provisiones la Plaza Burgos, realizándose hornos hembras de pan en el claustro abovedado; en 1877 se construyen almacenes en terrenos de la huerta, por el contratista Donato Ontarion Arranz, durante cuyas obras se produce un voraz incendio devastador de una parte de la obra en realización.





Con posterioridad y a lo largo del S. XIX se le introdujeron diversas reformas, durante una de las cuales (1882), un incendio arrasó parte de ala Este. En el siglo XX también se realizaron obras que fueron transformando su uso militar y su fisonomía, siendo el año 1972 el de su cesión al Ayuntamiento de la Capital, que estableció en él almacenes, cocheras y depósitos de materiales.

articulo iglesia y convento de San Francisco de Burgos Alvaro Diaz Moreno

Parte del convento de San Francisco que en 1877 se habilita como intendencia y factoría militar. (Fuente: Burgos en imágenes http://www.ciudaddeburgos.es/Ver5.1/nos_SanFrancisco.htm )



Convento y edificios militares de San Francisco 1898. Colección Sainz Varona


Cuartel de Veterinaria

En el lugar que hoy ocupan las piscinas de San Amaro se levantaba el Cuartel de Veterinaria. Este cuartel se levantó en 1937 sobre la granja agrícola que existía en dicho solar, y se mantuvo hasta 1987.

Vista del Cuartel de Veterinaria desde el Paseo de la isla
Foto Fede, Memoria gráfica de Burgos Tomo III

Granja agrícola - Foto Fede

Granja agrícola - Foto Fede

Pabellón guardas de la granja - Foto Fede

Cochiqueras de la granja - Foto Fede

Cochiqueras - Foto Fede

Cochiqueras - Foto Fede

Establo de ovejas - Foto Fede

Reclutas de la Unidad de Veterinaria nº 6 que tenían su cuartel donde actualmente están las piscinas municipales. Posan con el sargento instructor en El Parral, camino del cuartel de Sanidad, para llevar a cabo la revisión sanitaria reglamentaria, en 1964. Fecha: 2/01/1964, Archivo Municipal de Burgos.


Cuartel "Capitán Mayoral"

Entrada principal


Vista aérea del cuartel. Foto Fede

 En primer plano el mítico hostal El Cid, y en el centro de la imagen el acuartelamiento.
1981 Foto Fede


Cuartel de Intendencia que tiene a su entrada un magnifico escudo de Carlos III, desde 1926 ya hay construidos barracones para uso militar, pero no será hasta 1972 cuando se le considere "Capitán Mayoral".

A partir del 14 de Septiembre de 1974 el nuevo acuartelamiento ocupado por el Grupo Regional nº 6, compartido con el Almacén Regional, será denominado “Acuartelamiento Capitán Mayoral”. Por ello, el 1 de Noviembre de 2001 se inicia el traslado de instalaciones y personal desde el Acuartelamiento ‘Dos de Mayo’ al actual ‘Capitán Mayoral’.
El 12 de Diciembre del 2001 tiene lugar el Acto Oficial de abandono del Acuartelamiento ‘Dos de Mayo’, tras 71 años de ocupación y el 19 de Diciembre de ese mismo año termina todo el proceso de traslado al Acuartelamiento ‘Capitán Mayoral’.

Luis Marcos dice en su articulo "Apuntes para la historia de Gamonal de Río Pico" : El 1926, el parque de Intendencia ocupó los terrenos que aún hoy usufructúa a la salida de la carretera nacional-1 a la izquierda, donde anteriormente se solían efectuar maniobras y ejercicios de tiro, como se ha dicho. El ayuntamiento de Gamonal desea entonces "demostrar una vez más el aprecio y admiración por sus instituciones militares ", por lo que cede gratuitamente los terrenos al efecto (81.700 metros cuadrados), “ con la única condición de poder disponer libremente de la cantidad de agua para instalar una fuente pública ". El ejército, tras ocupar dichos terrenos, en efecto, construyó una fuente de piedra en 1929, que aún existe, frente al edificio del antiguo ayuntamiento. El de Burgos, por su parte, también colaboró dotando de agua a dicha fuente, así como al propio parque, al que se dio también electricidad, todo ello a cargo de las arcas municipales.


Tras la desaparicion de la AALOG nº51 en 2009, en el acuartelamiento "Capitán Mayoral" funciona la Unidad de Servicion y Talletes 612 (UST 612) dependiente de la AALOG 61 de Valladolid.

 escudo UST612


Hospital de la Concepción

El Hospital de la Concepción, fue creado por una fundación benéfica del mercader Diego de Bermuy. Su construcción data del siglo XVI, aunque su portada es del siglo XVII. Conocido también como Hospitalillo, se trata de un edificio renacentista de suntuosa fachada y amplio interior, que sirvió como posada de peregrinos desde su creación. En el año 1799 se instauró en él la Facultad de Medicina, que desapareció hacia el año 1817.


A nivel militar, el Hospital de la Concepción fue usado en los diversos conflictos de los últimos siglos, en la Guerra de la Independencia alojó tropas de caballería, en la primera Guerra Carlista se utilizó como Hospital militar, o en la Guerra Civil por la Legión Cóndor alemana. 
En los periodos entreguerras no perdió su interés militar, durante la Primera República en 1874, se expropio a la Cofradía que durante siglos lo ha mantenido, para alojar el Parque de Artillería y al Regimiento de artillería nº 63, que lo utilizó entre 1875 a 1882. 
Desde esta fecha se intentó convertir el antiguo hospital en un centro militar estable. Pero de la única adecuación que se tiene constancia, data del proyecto que se realizó en 1893 para acoger un escuadrón, de tal obra en el Archivo Municipal se conservan unos interesantes planos.

“El Capitán General solicita se le manifieste si el Ayuntamiento está dispuesto a ejecutar obras en el Hospital de Nuestra Señora de la Concepción para establecimiento de un escuadrón, según memoria y presupuestos que acompaña”. AMBu, Fecha 20/05/1893 Signatura 18 -1266




Miguel Espinosa

COLEGIO DE SAN NICOLAS

El antiguo colegio de San Nicolás es hoy el Instituto Cardenal López de Mendoza.

En el año 1823 el Capitán General de Burgos ordena el traslado de Almacenes de Depósitos de Artillería al Colegio San Nicolás, donde estuvo hasta 1840.

Fue fundado por los testamentarios del cardenal Iñigo López de Mendoza. En 1537 comenzó la edificación, que duró hasta el año 1579. En la construcción intervino el cantero cántabro Pedro de Resines, ayudado por los maestros Juan de Aras, Miguel de Osma y Juan de la Fuente.
En el siglo XVI, el Concejo de la Ciudad pensó que este edificio podría convertirse en la sede de la Universidad de Burgos, proyecto que no llegó a cuajar. A lo largo de su historia, fue sede de estudios de Artes, Cánones y Teología. En el siglo XIX se instalaron en sus dependencias un hospital y un cuartel. Finalmente, en 1847, se dedicó a Instituto de Bachillerato, función que sigue desempeñando en la actualidad. A pesar de su compleja historia y los distintos usos a los que ha sido destinado, se conserva en muy buenas condiciones, siendo una de las más interesantes muestras de la arquitectura del Renacimiento burgalés.
En el exterior destaca la portada principal, tallada por el escultor Diego Guillén. Consta de un cuerpo inferior en el que se abre la puerta de acceso. Por encima se ubica una gran inscripción, con la historia de la fundación, y el escudo del fundador, sustentado por dos tenantes. En el remate, y sobre una ventana flanqueada por dos escudos que repiten las armas del cardenal, encontramos una hornacina con la escultura de San Nicolás.
El interior se organiza en torno a un patio de sencilla tracería. Una monumental escalera da acceso a la segunda planta. Se conserva la antigua capilla cubierta con bóvedas estrelladas.  En sus estancias conserva algunas obras artísticas, como la sillería de la capilla, procedente del antiguo monasterio de Vileña, algunas pinturas del siglo XVIII de Romualdo Pérez Camino, una magnífica Biblioteca del siglo XIX y un interesante laboratorio y museo de ciencias naturales

Cuartel de sementales

De 1922 a 1980 estuvo en el Paseo de la Quinta el cuartel de sementales, este edificio era realmente un pabellón de exposiciones que siempre perteneció al Ayuntamiento.

Estaba emplazado al comienzo del paseo de la Quina, junto a la chopera donde se instalaban las barracas de las Fiestas de San Pedro.
Tras la creación en 1864 de la Dirección General de Cría Caballar y Remonta, en Burgos el depósito de sementales no tuvo un lugar fijo, utilizándose para ello diversas cuadras en alquiler.
La Cámara Agrícola y la Asociación de Ganaderos, construyeron un pabellón para la Exposición anual de su sector, las obras fueron dirigidas por el Arquitecto J. Tomas Moliner en 1920. Este pabellón de Exposiciones pasa luego a poder del Ayuntamiento, que lo cede al Ejército, para deposito de Sementales y alojamiento del personal, a condición de que lo desalojaran para la celebración de las ferias anuales citadas. Después de la guerra civil el deposito llegó a tener más de cien cabezas de ganado y se amplía la instalación .
En 1980 se trasladan estas instalaciones a la Base Militar de Castrillo del Val, se abandona el cuartel antiguo que se derriba de inmediato y se devuelve el terreno al Ayuntamiento. Aunque hubo proyectos para construir en este lugar otros edificios, en la actualidad es zona verde. 

Salida de un amplio grupo de sementales en 1949, cruzando el puente Gasset.
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Fotografía de Fede

Interesante imagen que muestra el paso de una carrera ciclista en un día festivo, junto al depósito.

6º Deposito de sementales, Fotografía de Alfonso Vadillo 1922, AMBu, FO -18357

Vista panorámica del cuartel de sementales, el puente Gasset y el río Arlanzón

Vista del deposito de sementales en 1936. Fotografía de Vicente González Manero, Colección Carlos Sáinz Varona, Burgos: una mirada al pasado.


Los picos


Todas estas bases fueron diseminándose por el país a partir de los años 50-60 a raíz de la visita-acuerdos de Eisenhower. En la década de los setenta el ministerio de defensa a través del proyecto denominado Red Territorial de Mando o RTM puso en marcha una ampliación de la red de dispersión troposférica y de microondas para conectar las autoridades al más alto nivel.


El RTM se hizo al principio solo para la Marina y el Ejercito de Tierra para posteriormente incorporar el Ejercito del Aire.
Los CT eran bases de transmisiones de microondas conectadas con El Pardo-Zarzuela. El avance de las nuevas tecnologías hizo que en apenas dos décadas quedaran obsoletas, a finales de los años noventa su disolución, cierre y desmantelamiento dejó a lo largo de la geografía española una serie de instalaciones abandonadas que hasta entonces se llevaron en el más alto secreto.

Los RTM tienen una cierta continuidad (por ubicación) con los actuales EVA, Escuadrón de Vigilancia Aérea.
Listado de los centros tácticos (ct):
CT-1: Bustares-Alto Rey-Guadalajara: 1803m
CT-2: Guadalupe-Villuercas-Cáceres: 1595m
CT-3: Constantina-Cerro Negrillo-Sevilla: 903m
CT-4: Valdepeñas de Jaén-La Pandera-Jaén: 1870m
CT-5: Totana-Sierra Espuña-Murcia: 1583m
CT-6: Abejuela-La Salada-Teruel: 1586m
CT-7: Fogars de Montclús-Puig Sesolles-Barcelona: 1667m
CT-8: Zuera-Vértice Esteban-Zaragoza: 747m
CT-9: Espinosa de Monteros-Picón Blanco-Burgos: 1529m
CT-10: Villamediana-Telégrafo/Torquemada-Palencia: 882m
CT-11: Santa Colomba de Somoza-Labor del Rey-León: 1531m
CT-12: Sobrado-Campelo-A Coruña: 806m
CT-15R:Granada-San Miguel-Granada: 975m
CT-17R: Escorca-Puig Major-Mallorca: 1445m
CT-20R: Huérmeces-San Vicente-Burgos: 1051m


Ademas de los Centros tácticos, la red también tenia estaciones terminales como la 20 (Capitanía General de Burgos); y estaciones repetidores como la 20 PR (Castillo-Burgos).


Centro Táctico 9 en Picón Blanco (Espinosa de los Monteros)

Antenas troposféricas en Picón Blanco (Espinosa de los Monteros)

Imagen actual de abandono en Picón Blanco

 Huermeces

 Huermeces

 Huermeces

Huermeces

Huermeces

 Enlace grupo amigos de la mili huermeces


Las torres telegráficas

La línea del telégrafo óptico de Castilla


El telégrafo óptico de torre y anteojo es un bien escasamente conocido del patrimonio cultural y en una situación de total abandono, pudiendo ser aprovechado allí donde aún queda en pie como instrumento de educación ambiental y recurso turístico-cultural en la Comunidad Autónoma de Castilla y León.

El telégrafo óptico era un sistema de transmisión rápida de mensajes inventado durante la Revolución Francesa con motivo del acoso militar a que se vio sometida, aprovechando de forma óptima la falta de coordinación de las fuerzas militares aliadas. Entre 1790 y 1792 Claude Chappé y sus hermanos proyectaron un sistema de comunicación fundamentalmente militar. Se trata de un sistema de torres con señales ópticas a distancia basado en un código de signos. En 1794 la Convención republicana recibió el primer telegrama de la historia (línea de 22 torres entre Lille y París). En España, como en otros países, comenzaron los ensayos para su implantación entre 1794 y 1808, de la mano sobre todo del insigne ingeniero Agustín de Betancourt.

Durante la primera mitad del siglo XIX apenas se desarrolló el sistema por diversas causas, pero en el corto período entre 1844 y 1854 se construyó e instaló en España una vasta red telegráfica en la versión técnica del coronel de Estado Mayor José María Mathé Aragua. El telégrafo de Mathé se fundamentaba en un código de señales del tipo “vocabulario” y en una torre que sostenía un bastidor con tres franjas negras alternadas con otras blancas de más anchura y un indicador o pieza central que se desplazaba verticalmente y era capaz de adoptar una docena de posiciones. En una primera fase se usó un código de 98 combinaciones de sílaba, pasando en una segunda fase a utilizar un completísimo vocabulario de 8.464 palabras (92 palabras x 92 páginas del libro).

La velocidad de los adelantos técnicos en el siglo XIX y el relativo retraso español en su implantación supuso una vida muy corta (1844-1857), incluso efímera, puesto que no tuvo arraigo social, lo que se aprecia en el generalizado desconocimiento actual sobre el asunto, dado que el telégrafo eléctrico lo desbancó rápidamente. Con todo, a pesar de que el telégrafo eléctrico comenzó su implantación en España a partir de 1855, el telégrafo óptico estuvo en servicio durante algunos decenios más, complementando al eléctrico y sirviendo para otras aplicaciones, sobre todo militares, y más tarde forestales y de otro tipo hasta su total abandono.

La línea de Madrid a Irún por Valladolid, Burgos y Vitoria es la denominada línea de Castilla. El coronel Mathé llevó a cabo la construcción de la línea “Castilla” entre 1844 y 1846, contando para ello con 52 torres entre Madrid y la frontera francesa (en 8 provincias y organizadas en 9 secciones). Por medio de un catalejo era posible la observación, a una distancia de unos 12 a 15 kilómetros, de una señal de código de dimensiones manejables, colocada sobre una torre. La distancia efectiva entre las torres en el dominio de las llanuras castellanas parece ser, tras varias comprobaciones, de unos 11 kilómetros.

De las 52 torres de la Línea de Castilla o del Norte, 28 se construyeron en lo que hoy es el territorio de Castilla y León, dispuestas a lo largo de cuatro de sus provincias (entre la 7ª torre y la 35ª) y aún bastantes de ellas en pie aunque en ruina. Por lo que respecta al ámbito 3 del Plan de Adecuación y Usos del Espacio Cultural Sierra de Atapuerca, eran dos las torres existentes, precisamente la torre 27 en el castillo de Burgos y la torre 28 en “Tres Marías” -Cótar-, actualmente desaparecidas (la torre 26 estaba en Cabia y la torre 29 en La Brújula).



El día 3 se recibió la línea Palencia-Vitoria, de una longitud de 199,86 Kms.. Su construcción se había adjudicado a Tomás de Miguel y el importe total fue de 504.053,65 reales, de los cuales 3.400 fueron el importe de la inspección, 12.352 correspondieron al mantenimiento y 15.888,90 costaron los aparatos de transmisión. La línea sirvió para enlazar Burgos y las estaciones de Briviesca y Miranda de Ebro.

TELÉGRAFO ÓPTICO EN BURGOS. EN PELIGRO DE DESAPARICIÓN LAS TORRES DE PRÁDANOS, BUGEDO Y LA PUEBLA DE ARGANZÓN